Javier Milei consiguió ayuda de los amigos, pero reitera que no cambiará ni el rumbo ni sus armadores
El Gobierno consiguió una nueva y extraordinaria ayuda de Estados Unidos. Al mismo tiempo le levantó el pie al sector agropecuario, que no pagará ninguna retención hasta fin de octubre. Todo se hace sin política y sin cambios.
Milei y Caputo le dieron lo que pedía al Campo pero solo por unos días.
Cuando las expectativas no se cambian, nada tiene efecto. Sucedió con Fernando De la Rúa, en 2001, y también lo vivió Mauricio Macri, dos décadas más tardes. No es cuestión que puedas, sino que te crean, cuando mucho depende de la mirada del otro. Sin resolver las internas y con una campaña que no puede mostrar frescura porque la mayoría de las listas tienen mucho más pasado, solo hay que rezarle a que "el anti kirchnerismo pueda más".
Las elecciones se pueden dividir en favor o en contra del kirchnerismo o, de la misma manera, sobre Javier Milei. Eso define que las elecciones se dividan en ofertas electorales, compuestas por quienes están a favor o en contra de alguien. El voto en contra pesa mucho más que en favor.
El gobierno apuró este lunes dos decisiones de altísimo impacto, que contradicen el supuesto dogma con el que ingresó a la Presidencia de la Nación, y que profundizó este año con el único fin de tener “planchado” el valor del dólar hasta el 26 de octubre.
Javier Milei había prometido que iba a quedar en la historia por tomar decisiones que nadie se atrevió anteriormente ya que no le importaban las elecciones sino sanear la economía. Bueno, efectivamente, no pudo. Y sus iniciativas siempre tuvieron que ver con contentar a un público en desmedro de otro. Al campo, dotándolo de incentivos y bajas de impuestos, en contra de financiación de las Universidades, para poner un mínimo ejemplo.
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Axel Kicillof, en cambio, siguió con su agresiva política de suba de alícuotas o creación encubierta de otras. Las excusas pueden ser muy variadas y entendibles, pero también determinante sobre quién pesa la carga del estado provincial y quienes aún viven de la condonación integral de sus obligaciones.
El Gobierno intenta recrear expectativas luego de las fatídicas elecciones generales de la provincia de Buenos Aires. Y aquí está el meollo de su decisión de volver a pedir prestado para no caer en un default. Milei siempre dijo que no había chance de que el programa económico fuera modificado y su ministro de Economía decía que podía gastar “hasta el último dólar” porque no tenía problemas de fondeo. Del ”comprá campeón” se pasó, sin reparos, a “por favor, Tesoro norteamericano, prestáme”.
La economía volverá a ser el eje de la campaña violeta que se opacó abruptamente cuando la “frescura” se transformó en crueldad para muchos sectores sociales que estaban dispuestos a acompañar el proceso económico por dos razones. Porque no querían la vuelta del kirchnerismo y porque entendieron que sin equilibrio económico no se puede detener la inflación.
En el interior, la liga de gobernadores ha puesto a sus candidatos en la contienda mientras que en las dos Buenos Aires, la provincia y la Ciudad Autónoma, antiguos auxiliadores de La Libertad Avanza en el balotaje ahora tendrán sus propias propuestas electorales. Desde las más pesadas, como las de Maximiliano Pullaro en Santa Fé y la dupla Martín Llaryora y Juan Schiaretti en Córdoba, o las de menos intensidad como María Eugenia Talerico o Florencio Randazzo, en el territorio bonaerense, restarán votos, directamente, a los mileístas provinciales. En CABA, las variantes no libertarias son varias y presenta radicales, ex PRO y otras ofertas en tres o cuatro espacios.
El Gobierno apuesta todo a la economía pero relega la política. Insiste en su idea de no cambiar y hasta los que pretenden ir en su ayuda terminan raleados, por espanto o por decisión de los aún armadores oficialistas.
Este martes Mauricio Macri le pedirá calma a sus representados, pero nadie certifica que lo puedan cumplir. La idea de subsumir pensamientos e ideas por el solo hecho de subsistir provocó una grieta que nadie sabe hasta donde se expandirá. Sucedió en el radicalismo, primero con la alianza con el PRO y luego por el coqueteo con el ala más derechista de Patricia Bullrich.
El ex presidente fue quien impulsó la incorporación de Milei a Juntos por el Cambio y debilitó hasta dividir, definitivamente, el voto anti peronista al expulsar a los socios moderados como Ernesto Sanz, Martín Lousteau, Emilio Monzó o el candidato “natural” Horacio Rodríguez Larreta. Privilegió a Bullrich, pero también le daba aire a Milei. Así terminaron todos.
El mayor déficit del gobierno nacional sigue siendo el mismo que lo introdujo al derrotero de pérdida de expectativas y generación de futuro. La política, esa que Santiago Caputo diseñó como un sometimiento para el resto que “no la ven” y Karina Milei aprovechó para imponer a sus propios candidatos.

