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Ideal para el fin de semana: el pueblo a una hora de CABA que combina gastronomía y diseño

A unos 45 kilómetros de CABA, Ingeniero Maschwitz reúne gastronomía, diseño sustentable, paseos históricos y actividades al aire libre para una escapada de día.


El viaje por Panamericana dura cerca de una hora, aunque el tiempo depende del tránsito. Al llegar a Ingeniero Maschwitz, el paisaje cambia; un pueblo de calles arboladas, antiguas construcciones ferroviarias y una sucesión de patios, restaurantes y locales de diseño componen una escapada que conserva su identidad de pueblo.

Ubicada en el partido de Escobar, a unos 45 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la localidad creció alrededor del ferrocarril y de las tierras de Benito Villanueva, quien trazó el pueblo en 1910. Aquel origen todavía puede reconocerse fuera del corredor comercial. Sin embargo, en las últimas décadas Maschwitz sumó otra identidad: la de un centro gastronómico, cultural y sustentable desarrollado a partir de talleres y espacios que integraron la arquitectura con la vegetación. La historia fundacional está documentada en la ficha patrimonial de la Estancia Villanueva.

El corredor gastronómico y de diseño de Maschwitz

La mayor concentración de propuestas aparece sobre la calle Mendoza, cerca de la Ruta Provincial 26. Allí se articulan tres paradas principales: Paseo Mendoza, Mercado de Maschwitz y Quo Container Center. Entre pasillos, patios y galerías funcionan restaurantes, cafeterías, cervecerías, anticuarios, talleres y comercios de decoración. No hay una única estética, pero sí un rasgo compartido: el uso de madera, chapas, aberturas antiguas y otros materiales recuperados.

Que llevó esa lógica a mayor escala mediante contenedores marítimos reciclados, una característica destacada por Turismo de la Nación. El circuito también recibió mejoras urbanas: el Municipio construyó senderos peatonales e instaló luminarias LED y nueva señalización en Mendoza, El Dorado y los accesos al parque Papa Francisco.

Actividades para disfrutar en familia

La salida puede comenzar lejos de las mesas. En Mendoza e Independencia funciona la Granja Educativa Don Benito, un espacio municipal donde las familias pueden acercarse a diferentes animales y conocer aspectos de la vida rural. En el mismo predio, el Parque Aéreo Aventura agrega puentes colgantes, palestra de escalada y circuitos de tirolesas para distintas edades. La agenda municipal publicada en marzo de 2026 indicaba que la granja abría de miércoles a domingo, de 9 a 17, y el parque, de 9 a 16. Como los horarios y las actividades pueden modificarse, conviene confirmarlos antes de viajar.

Maschwitz no termina en su polo gastronómico. El casco tradicional permite reconstruir otra etapa de la localidad a través de la estación ferroviaria, la plaza central, la iglesia San Antonio de Padua y las antiguas viviendas vinculadas con el desarrollo del tren. También forma parte de su patrimonio el casco de la Estancia Villanueva, declarado Monumento Histórico Nacional. El edificio, proyectado hacia 1920 por el arquitecto inglés Charles Medhurst Thomas, combina referencias del cottage inglés con elementos georgianos, Tudor y mediterráneos. El parque original fue diseñado por Carlos Thays.

Cómo organizar una escapada a Ingeniero Maschwitz

Para una visita de día completo, una opción es llegar por la mañana, recorrer la granja o alguno de los espacios verdes y reservar el almuerzo para la calle Mendoza. Después, los mercados, locales de diseño y anticuarios permiten extender el paseo sin necesidad de utilizar el auto a cada momento. La tarde puede cerrarse en el casco histórico y los alrededores de la estación.

Quienes lleguen en vehículo deben prestar atención a la señalización: el Municipio implementó cambios de circulación y estacionamiento en distintos sectores para ordenar los accesos y reducir conflictos peatonales. El regreso a CABA vuelve a depender del tránsito en Panamericana, por lo que el cálculo de una hora debe entenderse como estimativo. El atractivo del destino está justamente en esa cercanía: ofrece gastronomía, arquitectura, historia y actividades familiares sin exigir una noche de alojamiento.