Gastroliteratura: ¿la cocina es culpable o inocente?

Gastroliteratura: ¿la cocina es culpable o inocente?

En algunas historias la comida es "la mala de la película". En otras, una excusa para encubrir crímenes.  Pero casi siempre está presente.

La comida no siempre es tan benévola como parece, y en ocasiones los autores de novelas del crimen la utilizan para enmascarar asesinatos casi perfectos, así la comida muchas veces es se convierte una verdadera arma de crimen, y es que nadie puede resistirse a la tentación de comer y disfrutar, ni nadie puede imaginarse cuan fatal puede ser un mordisco.

Los venenos ingeridos y administrados por vía digestiva son especialmente utilizados por los novelistas para relatar homicidios enmascarados, el veneno más utilizado es el arsénico, es uno de los venenos más antiguos, aunque en realidad el agente letal no es el elemento puro, sino el trióxido de arsénico, que se absorbe más fácilmente por el organismo. Este compuesto no se disuelve en agua fría, pero sí en agua caliente, lo que lo hace muy apto para ser camuflado en infusiones o preparaciones calientes.

"Una muchacha viene a pedir ayuda a Tommy y Tuppence; al día siguiente aparece muerta en su casa, por la ingestión de unos emparedados de higos. También ha muerto un pariente joven, un muchacho a favor del cual ella había testado, así como también otras personas". La muerte en acecho (The House of Lurking Death) Agatha Cristie

Arsénico, ricina ( bayas rojas), fósforo, cianuro fueron algunas de las sustancias tóxicas que utilizó en sus novelas, donde a partir de alimentos, vehículos insospechados, se realizaban los crímenes menos pensados; champaña, whisky, sales de mar, cigarrillos, un suculento pastel de moras, espinacas, un vaso de agua, una taza de café, han sido suficientes para desterrar el lado siniestro de los personajes y de la comida.

En otros casos, la comida sale airosa y se posiciona del lado del bien, como en las novelas de Andrea Camilleri, la comida siciliana aparece como protagonista y compañera inseparable del detective protagonista,

“Montalbano tardó media hora larga en comerse los salmonetes, en parte porque quería saborearlos tal como se merecían”. El ladrón de meriendas. Andrea Camilleri

Culpable o no, la comida es sin ninguna duda una parte importante del ser humano, a veces oscura y siniestra y otras disfrutable y motivadora…

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