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En Casa Vigil hay equipo

Visitamos el restaurante de Alejandro Vigil en Chachingo. Un almuerzo para no olvidar, en compañía de la brigada completa.
Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

 ¿Por qué a la gente le encanta Casa Vigil? Si le preguntamos a todos los que han ido alguna vez, obtendríamos una gran lista de respuestas, pero estoy segura que la mayoría respondería algo: por la calidez de sus anfitriones. Ya sean el mismísimo Alejandro Vigil y su esposa María Sance, los propietarios, o cada uno de los componentes de ese gran equipo, que sin dudas se han tatuado la camiseta y le ponen lo mejor a su trabajo.

¿Está buena la comida? Sí.

¿Están buenos los vinos? Obvio.

¿Pero qué es lo que más importa? La experiencia.

Ale Vigil no ve el vino por separado de la comida o viceversa, por eso pensó en este espacio en su propia casa para que aquellos que llegan disfruten de ambas cosas en un almuerzo o en una cena. 

Fui a Casa Vigil, y tuve el privilegio de que me atendiera un ratito cada uno de los que allí trabajan. Y vi como se preocupan por todos los visitantes que ocupan una mesa o pasean por los jardines y la bodega. 

El formato del restaurante es atípico, ya que la cocina se encuentra en un salón rodeado de parque, al igual que los tres salones en donde se ubican las mesas. Si bien es una construcción nueva, los espacios parecen antiguos debido a las mamparas con vidrios de colores. Además, en las paredes y en los diferentes espacios interiores y exteriores, se expone en forma permanente una gran variedad de pinturas y esculturas.

Un valor agregado importantísimo: existe un fuerte compromiso con la sustentabilidad, desde el cuidado de la naturaleza, hasta la solidaridad con los vecinos de la zona.

Hay un menú de 4 pasos, que incluye una recepción, entrada, principal y postre. Para cada paso te dan a elegir entre varias opciones. El menú no incluye vinos, sino que cada uno pide el vino que desea tomar, ya sea una botella o una degustación con un conjunto de vinos por copa para ir acompañando los platos. Por supuesto, siempre hay algún entendido que te asesora si no sabés qué vino pedir. Me encanta que no te impongan el maridaje, y que tengas la libertad de optar por lo que más te guste, o por no tomar alcohol. (También hay un menú de picadas para los que quieren comer poquito).

La recepción, es una panera espectacular con diferentes salsas o agregados. Pan de grasa, brioche con papa y nuez,  hojaldre, de api y vino tinto; con ensalada de trigo, crema de calabaza y lactonesa. 


Después llega la entrada. Yo elegí la sopa de arvejas, con parmesano, croûtons, chips de cebollas y jamón crudo. Deliciosa.


Otra entrada, una panceta casera con repollo a la plancha, estofado de lentejas y naranjas.


Uno de los principales a elegir, es la trucha rellena con espinacas y pistachos, envuelta en masa, sobre risotto de remolachas y pimentón ahumado. 


Y el principal estrella, es esta ternera braseada 12 horas, con papas rotas, tomates y cebollas. Yo no pude terminar este plato, riquísimo, pero demasiado!

Otras opciones para el princial son la bondiola ahumada, goulash de cordero, o ñoquis.

Uno de lo postres, es esta pera asada con mousse de Nutella, y praliné de almendras.


O se puede optar por el layer de chocolate Ferrero Rocher.  Otras de las alternativas para el postre son los quesos de campo, y el crumble de manzanas.


En esta oportunidad, degusté un Chardonnay, y dos vinos que no había tenido la oportunidad de probar: un Gran Enemigo El Cepillo, y un Gran Enemigo Chacayes. ¿Qué decir? Otro de las grandes fortalezas de Casa Vigil. 


La frutilla del postre, una sobremesa de lujo con el enólogo Ale Vigil. Y los tres chefs del restaurante atentos a mis preguntas. Santiago Maestre, Sergio Caro y Federico Pettit.

Entre las anécdotas o algunos hechos curiosos que han ocurrido en Casa Vigil, los cocineros mencionaron la oportunidad en la que un cantante de ópera comenzó a cantar en medio del salón. En otra ocasión, un comensal mandó a llamar al cocinero para comentarle sobre la emoción que le causó un plato que le hizo recordar a sus antepasados. Y una vez Luciano Pereyra fue a almorzar y se quedó hasta entrada la madrugada descargando un camión con uvas, ayudando al personal de la bodega. Es muy común la visita de celebrities que vienen a Mendoza.

Cuando les pedí a los chefs que definieran el tipo de cocina, Santiago Maestre dijo que ofrecen una cocina que apunta a la calidad del producto, pensada, probada y lograda según los objetivos propuestos. Usan técnicas variadas, fuegos, horneado, ahumado... Sergio Caro comentó que utilizan técnicas clásicas, y algunas no tan usadas como el ahumado.También el pan lo realizan con masa madre. Federico Pettit agregó que en vez de un Roner (máquina utilizada para cocinar a temperatura pareja en baño maría) quizás prefieren por ahora el horno de barro. 

También comentaron sobre lo que se viene en Palmares, donde Casa Vigil ampliará su oferta y pasará a ser un bar de tapas sumando al acompañamiento de los vinos que actualmente ofrecen en el wine bar.

Como consejo para los food lovers, cada uno dio su opinión. Ale Vigil insiste con que hay que disfrutar cuando uno sale a comer, y focalizar en lo positivo, no en lo negativo. Federico Pettit invita al público a que se anime a probar. Santiago Maestre aconseja que el comensal debe pensar que un restaurante hay mucha gente atrás trabajando con el corazón para que el invitado disfrute. Sergio Caro dice que hay que animarse a probar cosas nuevas, y el que cocina en su casa debe "sentirlo", ponerle amor y trabajo.

Mis interlocutores insistieron en que los mendocinos deben acercarse a Casa Vigil a vivir la experiencia. "Aquí trabajamos con una sonrisa en la boca", "si el jefe es así, nosotros no podemos ser menos", "Ale predica con el ejemplo". Todas frases de empleados contentos que creen en lo que hacen, y están dispuesto a mimar a los que se acerquen. 

Lo que más me gustó: por si no había quedado claro, cómo todo el personal se desvive por atender a los visitantes.

Lo que menos me gustó: falta mejor señalización en la entrada, cuando llegás si no vas atento te pasás.

Si querés pasarlo bien, es un lugar ideal para pasar una tarde en familia o con amigos, tomar increíbles vinos, comer muy bien. Pero... mejor que te lleven y te traigan... Un transfer con chofer, o un conductor asignado que no beba alcohol, mucho más seguro :) 


INFO DE BOLSILLO
Casa Vigil
· Dirección: Videla Aranda 7008, Chachingo, Maipú (a 30 minutos del centro de Mendoza)
· Teléfono: 261 413 9178
· Horarios: Abierto de lunes a sábado de 12 a 15:30 hs. Cenas solo con reservas, consultar.
· Precio: menú de 6 pasos $690- Menú infantil $305 (Agosto 2017)
· Estacionamiento
· Reciben tarjetas
· Cómo llegar: https://goo.gl/maps/UAWFEtGgvv22

Esta reseña es independiente para Food Lovers MDZol, los restaurantes y/o bares no pagan por aparecer en este espacio. En este caso fui invitada por la casa y como suelo hacer, dejé propina (los mozos no tienen la culpa de que los jefes inviten).

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FBook/aliciasistero.gastronomica/ Mi blog: Gastronómica. #ComoRicoySoyFeliz