La bodega mendocina que cumple 30 años y exporta a más de 40 mercados
Con presencia en más de 40 mercados y exportaciones que representan el 85% de su facturación, la bodega celebra tres décadas.
Bodega Trivento celebra tres décadas de trayectoria.
Desde Mendoza hacia el mundo. Esa podría ser la síntesis de la historia de una de las bodegas argentinas con mayor proyección internacional, que este año celebra tres décadas de trayectoria convertida en una de las principales embajadoras del vino nacional en los mercados más competitivos del planeta.
En un contexto desafiante para la industria vitivinícola, Bodega Trivento alcanzó un posicionamiento destacado a nivel global y mantiene desde 2020 el liderazgo como la marca argentina de vinos más vendida del mundo, según datos de IWSR Drinks Market Analysis Limited.
Fundada en 1996, la empresa logró construir una operación internacional con presencia en más de 40 mercados distribuidos en cinco continentes. Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Canadá y México figuran entre los principales destinos de sus productos, consolidando una estrategia que combina volumen de exportación, posicionamiento de marca y desarrollo de nuevos consumidores.
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La compañía integra además, desde hace más de dos décadas, el grupo de las cinco bodegas exportadoras más importantes del país. Al cierre de 2025 registró ventas por 2,05 millones de cajas de nueve litros y una facturación de 50,4 millones de dólares, con exportaciones que representan el 85% de sus ingresos.
Detrás de esos números aparece una fuerte inversión realizada a lo largo de los años. Desde su fundación acumuló desembolsos superiores a los 165 millones de dólares y actualmente cuenta con más de 350 colaboradores distribuidos entre Mendoza, Córdoba y Buenos Aires.
El valor del origen
Parte del crecimiento de la bodega se explica por una estrategia centrada en la investigación de terruños, la selección genética de viñedos y procesos de vinificación de precisión que buscan expresar las características particulares de cada origen.
Ese trabajo obtuvo reconocimiento internacional en los últimos años. Entre las distinciones más recientes figura el premio otorgado por el crítico británico Tim Atkin al enólogo Germán Di Césare como "Winemaker of the Year 2025", además de la inclusión de la empresa entre las "World's 50 Best Wineries", ranking elaborado por Forbes y Virgin Wines.
La sustentabilidad como estrategia
La sostenibilidad se convirtió en otro de los pilares de crecimiento de la compañía. Certificada como Empresa B desde 2021, la firma desarrolla programas vinculados a educación, eficiencia energética, gestión del agua y reducción de emisiones.
Entre las iniciativas implementadas se destacan una planta fotovoltaica, sistemas de riego de precisión en 1.500 hectáreas cultivadas, programas de compostaje y la reducción del peso de sus botellas, medida que permitió disminuir la huella de carbono asociada a su producción.
Más allá del vino
Durante los últimos años la empresa también amplió su presencia en el turismo del vino, uno de los sectores que más creció en Mendoza. La apertura de nuevos espacios gastronómicos, la recuperación de patrimonio histórico y el desarrollo de experiencias en viñedos forman parte de una estrategia orientada a conectar el producto con el paisaje, la cultura y la identidad mendocina.
A tres décadas de su creación, la bodega atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia. Con raíces mendocinas y una fuerte presencia internacional, se convirtió en uno de los casos más representativos de cómo la industria vitivinícola local logró posicionarse en las principales góndolas y mercados del mundo sin perder de vista su lugar de origen.



