Un paseo por las nubes
No sé cuántos reconozcan a Eslovenia como país productor, pero les cuento que no sólo cultivan vides y hacen vinos, sino que lo beben y lo tienen incorporado a su cultura. La historia los ha llevado a pertenecer a diferentes culturas debido a su posición geográfica estratégica, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.
En un viaje de estudio y aprendizaje tuve la fortuna de conocer a los Sirk gracias a su enólogo Giuseppe Franceschini. Giuseppe no sólo es un gran profesional, sino que es un amigo muy generoso con sus conocimientos.
La familia Sirk vive en Biljana, en GORISKA BRDA en Eslovenia. Goriska en todo su conjunto de villas suma 6000 residentes. La zona vitivinícola está ubicada del margen derecho del Río, a 20 km de los Alpes y a 20 km del Adriático.
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Esta antigua ciudad fue habitada por los romanos y se la menciona por primera vez en escritos en el 1200. La familia Sirk habita la región según registros desde 1884 y es la quinta generación que cultiva frutales y vides.
La casa de los Sirk se ha ido construyendo y ampliando alrededor de la iglesia del pueblo. Al visitar su bodega uno puede oir las campanadas que suenan cada quince minutos sin cesar durante día y noche marcando la hora como si el tiempo se hubiese detenido un siglo atrás.
Casas de piedras, calle principal sin veredas, rodeada de casas antiguas con una belleza única. Las imágenes parecen salidas de un cuento.
Algo que aprendí de este viaje es a entender los suelos a través del material usado para construir las casas.
La familia completa participa de la cosecha, poda, cultivo, elaboración y fraccionamiento. El día que fuimos a visitarlos la abuela de la familia, de gran porte y elegancia, con peinado de peluquería estaba cosechando las cerezas que tan orgullosos venden bajo la Denominación de Origen Protegida Brda.
La cocinera de la familia es Natasa, la mamá de la familia, esposa del viticultor Marcos Sirk. Esta mujer prepara platos propios de un restaurant con estrellas Michelin; con técnicas perfectas, gran presentación y lo mejor de todo, con los ingredientes que crían o cultivan en su propio campo.
Los hijos estudian y trabajan en la misma Biljana, además de colaborar con la familia. Tuve el gusto de conocer a la hija mayor, Martina, quien habla inglés, italiano y español. Sociable, enérgica, metida en los futuros blends de su bodega aportando su opinión. Compañera inseparable de su padre Marcos, un hombre de trabajo, con la piel curtida por el sol y la tierra y una sonrisa en su cara de hacer lo que sabe y disfruta hacer.
Los viñedos quedan sobre hermosas laderas, las pendientes ayudan a drenar el agua de las lluvias. Sobre estas colinas han desarrollado terrazas para evitar el lavado de los suelos compuestos por mica, marna blanca, marna gris y arcilla. Entre los varietales que cultivan cepas blancas: malvazija (malvasia), rebula (ribolla en Italia), sauvignon, sivi pinot (pinot gris) y jakot (que si lo leen al revés es Tokaj, nombre que está prohibido fuera de la denominación correspondiente). Éstas representan el 80% del viñedo mientras que el 20% restante es Merlot y Cabernet Franc.
Su bodega es pequeña pero cuenta con sala de tanques, barricas y lugar para estiba de vinos. En ella elaboran vinos sorprendentes, blancos frescos, aromáticos, elegantes y con un tremendo graso en boca (sedosidad, cuerpo, sensación de glicerol), todo eso en un perfecto balance. Vinos con potencial de crecimiento y guarda y a su vez, vinos listos para beber ahora. Sus características (acidez y estructura lo transformarán en otro vino pero sorprenderá si es tomado el año siguiente de la cosecha.
Como dice Martina, toda la familia trabaja en vitivinicultura, pero su papá es el Jefe de familia, a cargo de viñedos y bodega y su mamá es la jefa de la cocina. Formando ambos una pareja especial, que ha sabido transmitirle a sus hijos Martina, Andreja y Miha su pasión y sobre todo el entendimiento del trabajo y todo lo que involucra su estilo de vida. Les han enseñado que sin trabajo no hay frutos, que nada es fácil pero que juntos como familia cosecha a cosecha, no sólo mantienen su bodega sino que también visualizan el futuro y mantienen la tradición de la familia a través de los años.
Espero que hayan disfrutado el haber conocido a esta bella familia a través de mis palabras y se hayan permitido un paseo por las nubes como lo hice yo. Hasta la próxima semana.