Virgen de la Carrodilla: la historia que explica por qué no hay Vendimia sin fe
La historia de la Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos, y la fe profunda que la convirtió en un presencia imprescindible del libreto vendimial.
La Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos.
Rodrigo D'Angelo / MDZLa Vendimia siempre ha sido mucho más que una fiesta. En Mendoza no comenzó con el espectáculo ni terminó con la coronación; antes de que se encendieran las luces del teatro griego y de que una reina recibiera su corona, la historia ya venía desde los viñedos y el barro seco después de la tormenta. Allí, donde las manos se manchaban de violeta, donde el agua corría entre las acequias con ese sonido que solo entiende quien nació mirando la montaña.
En esa vida cotidiana marcada por el riesgo climático, por la amenaza de la piedra o la helada, apareció una figura que unió el trabajo rural y la fe popular: la Virgen de la Carrodilla. Protectora del trabajo agrícola mendocino, símbolo arraigado hasta lo más íntimo de la cultura local. “¡Oh Virgen de la Carrodilla, dulce madre y protectora de nuestros viñedos! Con humildad y devoción acudimos a ti en busca de tu amparo y bendición”, ha sido la súplica que atravesó generaciones.
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La imagen original, traída desde Estadilla por Antonio Solanillas, fue coronada patrona de los viñedos el 13 de febrero de 1938. Desde entonces la devoción no dejó de crecer y, durante décadas, la Virgen salió de la Iglesia de la Carrodilla solo para ir al predio gaucho y regresar. Pero en 2006 todo cambió, y la celebración de la Bendición de los Frutos comenzó a itinerar por distintos departamentos y nació una peregrinación que transformó la Vendimia.
Mirá el video documental "Señora de Vendimia":
La primera fue en Tupungato. La imagen tradicional, de yeso y pesada, resultaba difícil de trasladar, por lo que se decidió realizar otra más liviana y cercana a las vírgenes procesionales. El escultor Humberto Capella fue quien la imaginó, y desde entonces la Virgen dejó el altar para visitar a los vecinos.
Subió ríos secos en Malargüe, entró en viñedos después de tormentas donde solo quedaba barro, visitó puesteros, bodegas, fincas de familias. Llegó a hospitales: “salió solamente una madre… y lo único que le pedía es que su hijo se salvara”. Llegó en medio de incendios en General Alvear, cuando la sequía azotaba y la sacaron al campo “para que lloviera”; un milagro que fue relatado en diarios y se convirtió en el argumento central del guion de la Bendición de los Frutos de 2016.
Pastoral, autoridades, organizadores de la Bendición, nombres propios como Rosita Modarelli, Antonieta Tuninetti y la familia Lostes aportaron documentación y gestión para que la peregrinación fuera parte estructural de los actos vendimiales: “No pueden faltar cuatro íconos dentro del libreto de Vendimia que son la Virgen de la Carrodilla, San Martín, el agua y por supuesto todo lo que sea relacionado con el proceso vitivinícola."
Este viernes 13 de febrero, a las 20 horas, La Virgen de la Carrodilla arribó a La Enoteca (Peltier 611, Ciudad) para comenzar oficialmente una nueva peregrinación por Mendoza, que volverá a poner en movimiento a la patrona de los viñedos por los departamentos mendocinos, en un recorrido que este año tendrá como destinos principales Lavalle y Las Heras.
La imagen permanecerá alojada en La Enoteca hasta el jueves 19, sitio que se convertirá durante esos días en un punto de encuentro donde mendocinos y turistas podrán visitarla y observarla de cerca. Después, la Virgen iniciará su itinerario por Las Heras y Lavalle, acercándose a parroquias, capillas, fincas y bodegas, como el recordatorio de que ninguna helada ni ninguna crisis podrá torcer la voluntad de un pueblo que aprendió a resistir sembrando esperanza.


