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La evolución de los pueblos originarios en la Vendimia: de decorado simbólico a sujetos históricos

Cómo Vendimia fue adaptando su narrativa histórica, incorporando miradas más conscientes sobre las culturas prehispánicas y su vínculo con el territorio.

Cómo la Vendimia transformó su mirada sobre los pueblos originarios.
Cómo la Vendimia transformó su mirada sobre los pueblos originarios.

Durante décadas, la Fiesta Nacional de la Vendimia contó la historia de Mendoza mirando hacia atrás, pero no siempre del mismo modo. La representación de los pueblos originarios dentro del acto central fue una de las narrativas que más se transformó con el tiempo, en un proceso lento pero evidente que acompañó los cambios culturales, sociales y políticos del país.

En las primeras décadas del siglo XX, especialmente entre los años 40 y 60, las culturas prehispánicas aparecieron en el acto central como figuras abstractas. No hubo diferenciaciones claras entre pueblos ni referencias territoriales precisas, y sólo se las presentaba como un “origen mítico”, previo a la historia productiva de la provincia. Los programas oficiales de aquellas ediciones describieron estas escenas con términos como ritos primitivos, culturas ancestrales o tiempos originarios, dando una mirada idealizada y genérica, muy ligada a la estética teatral de la época.

Con estas opciones, la Fiesta Nacional de la Vendimia se presenta como una oportunidad ideal para disfrutar de la cultura y el turismo en Mendoza Foto: Santiago Tagua/MDZ
La Vendimia y su manera de contar lo originario.

La Vendimia y su manera de contar lo originario.

Durante las décadas de 1970 y 1980, la presencia de los pueblos originarios ganó mayor tiempo escénico, pero todavía dentro de un relato folclorizado. Las coreografías se volvieron más elaboradas y visualmente impactantes, aunque el sentido narrativo continuó ubicándolos como una etapa previa al “progreso”: el relato los posicionó como antesala de la llegada del inmigrante y del desarrollo vitivinícola. Los registros audiovisuales conservados muestran escenas donde la cultura originaria fue utilizada como recurso estético más que como sujeto histórico.

El punto de inflexión comenzó a notarse en los años 90. Algunas ediciones empezaron a mencionar explícitamente al pueblo huarpe, asociado al territorio mendocino y al uso del agua. Aunque el tratamiento todavía fue incipiente, se trató de un primer corrimiento de la abstracción total. Los programas oficiales incorporaron referencias más concretas al paisaje, a los sistemas de riego y a la relación entre tierra y comunidad, marcando una transición narrativa.

A partir del 2000, el cambio se volvió más claro. Directores artísticos y equipos creativos manifestaron la intención de revisar los relatos tradicionales del espectáculo. En escena, esto se tradujo en una representación menos exotizada y más integrada al argumento general. Los pueblos originarios dejaron de aparecer como figuras aisladas y comenzaron a ser narrados como sujetos históricos, vinculados a saberes agrícolas, a la organización del territorio y a procesos culturales que precedieron a la vitivinicultura moderna.

Pueblos Originarios Vendimia
Reinterpretación artística de la cultura andina originaria.

Reinterpretación artística de la cultura andina originaria.

En las ediciones de la última década, ese enfoque se profundizó; con asesoramiento cultural y una estética más cuidada, las representaciones evitaron el tono épico-romántico de otras épocas y apostaron por una narración más respetuosa. La danza, la música y el vestuario funcionaron como lenguajes simbólicos, integrados al relato general de la fiesta, pero sin convertir a las culturas originarias en un elemento decorativo ni aislado.