Un pueblo de Chile donde el mar sigue marcando el ritmo
En el norte de Chile, un pueblo costero conserva una relación directa con el océano, la pesca y la fauna marina.
El pueblo costero de Punta de Choros se asienta frente al Pacífico con una línea de horizonte donde aparecen las islas del archipiélago Humboldt.
WikipediaEl pueblo de Punta de Choros es una caleta pesquera ubicada en el extremo norte de la región de Coquimbo, Chile, administrativamente parte de la comuna de La Higuera y con apenas unos cientos de habitantes permanentes. Nacido históricamente en torno a la pesca artesanal, el pueblo costero guarda la simplicidad de su origen mientras actúa como puerta de entrada a un ecosistema marino único en Sudamérica.
El paisaje en el pueblo está marcado por la presencia del océano Pacífico y las aguas claras que se adentran en la costa. Aquí no predominan los paseos urbanos, sino la contemplación abierta desde pequeñas playas, sectores rocosos y las embarcaciones que parten del muelle en dirección a las islas del archipiélago cercano.
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Más allá del descanso a orillas del agua, el pueblo costero ofrece experiencias de naturaleza intensa. Desde aquí zarpan excursiones en lancha hacia las islas Choros, Damas y Chañaral, donde se ubica la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, un área protegida que alberga grandes colonias de pingüinos de Humboldt, lobos marinos, delfines nariz de botella y aves marinas diversas.
La pesca recreativa, la navegación turística y el buceo son actividades que se integran a la vida diaria en el pueblo. La presencia de flora y fauna, tanto en el mar como en las zonas costeras, convierte cada salida en un encuentro con la biodiversidad propia de esta franja del Pacífico influenciada por la corriente de Humboldt.
En la costa del pueblo, las playas funcionan como espacios de calma y contemplación, mientras que los senderos y sectores cercanos permiten la observación de aves y otras especies en su hábitat natural. El clima semiárido de la región, con cielos despejados y temperaturas templadas en verano, acompaña la vida cotidiana de este pueblo costero.
La comunidad local mantiene la escala humana del pueblo, con sus servicios básicos, pequeños restaurantes donde el pescado fresco es protagonista y un modo de vida que continúa vinculado al mar y a la tradición pesquera.
Punta de Choros se perfila así como un pueblo costero donde la naturaleza no es un fondo sino el eje de la experiencia, un lugar que combina la sencillez de la vida en la caleta con la riqueza de un entorno marino incomparable.


