Trekking en Mendoza: los consejos clave de un guía de montaña para disfrutar los cerros con seguridad
En plena temporada de trekking, especialistas advierten sobre la importancia de la planificación, la lectura del clima y el equipamiento adecuado antes de salir a la montaña.
El Parque Provincial Aconcagua es uno de los sitios más elegidos para trekking cortos y largos en esta temporada.
MDZ / Gema GallardoCon la llegada de los meses más favorables para las actividades al aire libre, Mendoza se posiciona nuevamente como uno de los destinos preferidos para el trekking y el senderismo. Cerros de fácil acceso, circuitos de distinta dificultad y paisajes imponentes convocan a mendocinos y turistas. Sin embargo, el crecimiento sostenido de esta práctica también vuelve a poner en agenda una cuestión clave: la necesidad de asumir la montaña con responsabilidad, planificación y conciencia del riesgo.
El trekking y el factor sorpresa de la naturaleza
Este debate se reactivó tras una situación ocurrida el 31 de diciembre en el Cerro Arco, cuando una tormenta se formó en apenas 15 minutos, adelantándose a lo previsto por los pronósticos. El episodio dejó en evidencia que, aun tomando recaudos, el clima de montaña puede cambiar de manera repentina y transformar una salida recreativa en una experiencia compleja.
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Antonio, con años de experiencia recorriendo el Cerro Arco, fue uno de los protagonistas de esa jornada y registró en fotos y videos lo ocurrido. Según relató, antes de iniciar la caminata había comparado distintos pronósticos meteorológicos, con el objetivo de evaluar el escenario y tomar decisiones de forma consciente y preventiva. Las condiciones indicaban una jornada estable, pero ya en la cumbre pudo observar cómo, detrás del Cerro Áspero, comenzaba a formarse una tormenta con rayos y truenos. Ante esto decidió descender y advertir a quienes estaban en el lugar que comenzaran el retorno a sus vehículos.
En cuestión de minutos, el cielo completamente despejado dio paso a un frente de nubes que avanzó con gran intensidad. Durante el descenso, se encontró con brazos de río crecidos, agua hasta la rodilla, barro, fuerte corriente y piedras arrastradas por el caudal. En uno de los cruces fue necesario esperar más de una hora hasta que el nivel del agua descendiera, ya que el cauce había arrasado con el terraplén.
Antonio destacó que, en ese contexto, mantener la calma, tomar decisiones correctas y ayudar a otras personas que estaban muy asustadas fue fundamental. La experiencia dejó una enseñanza clara: la preparación es indispensable, pero el factor sorpresa siempre está presente en la montaña.
Las inmediaciones del Cerro Arco tras la tormenta
La palabra de un guía experto
Para profundizar en estas cuestiones, la mirada del guía profesional de trekking y montaña Diego Ortiz resulta clave. El especialista remarca que, especialmente para quienes se inician o no cuentan con experiencia suficiente, la contratación de guías habilitados o la participación en grupos coordinados por profesionales es una decisión fundamental. “Los guías contamos con la formación necesaria para la gestión de riesgos, la organización y la planificación de las actividades, con el objetivo de garantizar la seguridad de las personas”, señala.
Ortiz advierte que, tras la pandemia, se registró un crecimiento repentino de las actividades de montaña, acompañado en muchos casos por una subestimación del terreno. “Un error muy habitual es no tomar las precauciones necesarias, confiarse porque alguien conocido ya fue al cerro y asumir que no habrá dificultades”, explica.
Entre los consejos centrales, el guía destaca el análisis del clima como un paso ineludible. Consultar pronósticos, observar la evolución del tiempo y entender que pueden existir cambios bruscos permite preparar mejor la salida. A partir de esa información se define el equipo: ropa adecuada, cantidad suficiente de agua, alimentación y horarios acordes a la actividad.
La comunicación es otro aspecto clave. Informar a alguien de confianza sobre el destino, el recorrido y el tiempo estimado de regreso es una medida básica de seguridad. Además, recomienda llevar el celular con batería, conocer si hay señal en la zona y, de ser posible, contar con equipos de comunicación VHF, accesibles comercialmente y útiles ante una eventual emergencia.
El equipamiento personal también cumple un rol central: calzado adecuado, botiquín de primeros auxilios, linterna con pilas, correcta hidratación previa, desayuno y una evaluación honesta de la condición física. “Son elementos simples, no costosos, que deberían formar parte de toda mochila de montaña”, afirma Ortiz.
El mal agudo de montaña o apunamiento
En salidas de mayor altura, el guía pone especial atención en los efectos del mal agudo de montaña, que puede aparecer a partir de los 3.000 metros. La deshidratación aumenta con la altura y puede generar dolor de cabeza, náuseas y pérdida de apetito, síntomas que no deben subestimarse.
Finalmente, Ortiz remarca dos principios esenciales: nunca ir solo y cuidar el entorno. El trekking debe realizarse acompañado, fomentando la ayuda mutua, y siempre regresando con los residuos. “La montaña es hermosa, pero exige respeto, responsabilidad y conciencia de nuestros propios límites”, concluye.
En plena temporada de trekking, los cerros mendocinos invitan a disfrutar de experiencias únicas. Escuchar a los especialistas, prepararse adecuadamente y aceptar que el clima puede sorprender son pasos fundamentales para que cada salida sea, además de placentera, segura.