Resistencia y diversidad: todos los sociales de la fiesta de baile más queer en Mendoza
Con batallas de baile y categorías de impacto, la comunidad disidente celebró su identidad en un encuentro lleno de resistencia y diversidad.
En esta nota te contamos los detalles de este particular evento y las mejores fotos de todos los looks de la atrevida concurrencia.
Foto: Simón OlmedoLa Nave Cultural fue el escenario del Animades Kiki Ball, un evento clave para la cultura ballroom local. Organizado por House of Dukker, el encuentro consolidó un espacio de celebración, diversidad y resistencia para las identidades LGBTQI+ a través del baile, la moda y el vogue fem, reuniendo a decenas de jóvenes de la región.
El origen de una escena que no para de crecer
Esta movida, que tiene raíces históricas compartidas con el hip hop como culturas hermanas, nació en Nueva York en los años 70's y comenzó a gestarse como escena en Mendoza hacia el año 2021. Toro Dukker y Zonda, referentes de la organización, explican que el ballroom surgió originalmente por una necesidad de "apañe" y refugio para las "maricas y disidencias que no encontraban un lugar seguro en otros espacios machistas, construyendo verdaderas familias elegidas". Hoy en día, la provincia cuenta con tres grandes casas: House of Dukker, House of Shock y la reciente House of Michi. A ellas se suman participantes independientes bajo el ala de la "007", e integrantes de otras regiones como House of Yeguaza de Buenos Aires y House of Lunaria de San Juan.
Pasarela, códigos compartidos y el arte del "chanteo"
Las ballrooms son competencias que se realizan mensualmente, donde quienes se animan a participar entrenan y ensayan en las calles para ganar distintos premios de patrocinadores. Cada edición propone una temática diferente —esta vez inspirada en los videojuegos, aunque antes hubo de circo, futurismo, glitter o Alicia en el país de las maravillas— que guía los vestuarios. El ritmo de la jornada lo marca la DJ pinchando pistas de vogue beat, mientras las figuras del MC y el commentator manejan la energía del público y de la pasarela mediante el "chant" o "chanteo", que consiste en rimas rítmicas e improvisaciones casi rapeadas que se funden con la música. Los cánticos y latiguillos son coreados constantemente por el público asiduo, activando códigos comunitarios con profundos significados culturales.
Rostro, moda y cuerpos disidentes en competencia
Lo más llamativo para el público asistente son las categorías específicas para las que les caminantes se preparan con meses de anticipación. Entre las más aclamadas se encuentran "Face", donde se vende un rostro impecable con mucha actitud; "Vogue Fem", caracterizada por un baile con marcado estilo femenino; y "Runway", que es pura moda y una aspiración a la alta costura. Otra de las instancias más políticas es "Body", donde quienes participan desfilan con la menor cantidad de ropa posible para exhibir sus cuerpos con orgullo frente al jurado. Al respecto, Zonda dejó una frase que resonó en todo el salón: "Caminar todos los días con ese cuerpo es resistencia".
El dinamismo del show no da respiro y la animación conserva el estilo original de los balls de Harlem, con cuentas regresivas rítmicas para dar inicio a cada tanda. Un detalle técnico fundamental ocurre al pedido de: "DJ, pump the beat". En ese instante, colegas de cada participante se acercan al jurado para mostrarle, mediante imágenes impresas o pantallas de celulares, la referencia visual exacta del videojuego o personaje que se está representando en la pasarela. Esto asegura que los evaluadores comprendan a la perfección el concepto antes de emitir su puntuación.
Batallas que encienden la Nave Cultural
Cuando llega el momento de las batallas, el clima se vuelve verdaderamente festivo y la energía explota. Dos participantes se enfrentan cara a cara en la pista demostrando sus destrezas individuales. A pesar de ser un duelo improvisado, la conciencia del espacio y la conexión con el ritmo hacen que los movimientos de ambos se vuelvan casi coreográficos. El público agita con aplausos y gritos cada pirueta extrema, especialmente cuando los bailarines realizan caídas espectaculares para terminar en el piso con una impactante pose de videoclip. El clímax de la competencia incluye sorpresas de vestuario con revelaciones de atuendos ocultos mucho más picantes.
Sinergia y organización con sello mendocino
Detrás del despliegue de coreografías, vestuarios y orgullo, se destaca una organización impecable que cuida de su comunidad. Durante las horas que duró el certamen, la organización se ocupó de que los asistentes se sintieran como en casa, ofreciendo hidratación constante a los performers que lo dejaron todo sobre la pasarela. Animades Kiki Ball demostró que existe una verdadera sinergia entre los animadores, el jurado, los competidores y el público. Como bien sintetizó Zonda antes del cierre: "Ballroom es disciplina, pero también celebración".























