Quién es el chef mendocino que llevará el asado y los fuegos a las playas del Caribe
Este chef protagonizará una residencia gastronómica de dos semanas y demostrará que el asado argentino también puede jugar en las grandes ligas de la alta cocina.
Se trata de una aventura que mostrará a Mendoza en un importante polo turístico.
Empanadas sobre troncos, choripán convertido en una esfera crocante, una lengua en forma de rosa y un short rib que llega con guante y babero. El chef mendocino Leonardo Hoffman viaja a Cancún, y en pleno Caribe mostrará la gastronomía de montaña que obnubiló a las estrellas Michelin.
No se trata de una simple parrilla frente al mar, ni de unas vacaciones con asado entre amigos. El fuego viaja desde Mendoza hasta uno de los destinos más lujosos del Caribe mexicano y, en esta oportunidad, se pone el traje de alta cocina.
El protagonista de esta historia es Leonardo Hoffman, chef ejecutivo y el alma mater de Brutal Alta Cocina, el restaurante mendocino que recibió una mención en la Guía Michelin en 2025 y volvió a ser reconocido en 2026. Entre el 6 y el 19 de octubre, Hoffman desembarcará en Le Basilic, el restaurante insignia del Grand Fiesta Americana Coral Beach Cancún, para hacerse cargo durante dos semanas de una residencia gastronómica muy particular.
La propuesta no será una carta convencional. Tampoco una sucesión de platos elegantes sin demasiada historia. Hoffman diseñó un menú de diez pasos pensado como un recorrido por la Argentina: empieza en el mar que recibe al visitante, atraviesa la niebla, llega a la tierra y finalmente se entrega al fuego. Después, como manda cualquier buena sobremesa argentina, aparecen el mate, el queso y el dulce de leche.
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Cuando el choripán se pone traje de gala
La gracia está en que Hoffman no intenta esconder el ADN popular de la cocina argentina. Todo lo contrario: lo toma, lo desarma y lo vuelve a construir.
Así, una empanada aparece servida sobre un tronco de madera. El clásico choripán se transforma en una esfera crocante. La lengua, lejos de presentarse como el tradicional corte de parrilla, se madura y se arma con forma de rosa.
Y después llega uno de los platos que probablemente más conversación genere: un short rib cocinado lentamente, terminado a la parrilla y servido con guante y babero.
¿Por qué? Porque en Brutal el gesto de comer también forma parte del plato. La idea recupera uno de los rituales más reconocibles del asado argentino: olvidarse por un rato de los cubiertos, ensuciarse las manos y comer como se come cuando la mesa es una celebración.
En otras palabras, Hoffman no quiere que el comensal simplemente pruebe un plato argentino. Quiere que entienda el ritual.
Del laboratorio al fuego
La propuesta tiene además otra particularidad: detrás de estos platos populares hay una batería de técnicas propias de la alta cocina contemporánea.
La cocina de Brutal se construye justamente sobre ese contraste. Hoffman trabaja con curados, marinados y fermentos, pero también con baja temperatura y frío criogénico. El resultado es una cocina de fuego que parte de procedimientos ancestrales y los cruza con herramientas contemporáneas.
No es casualidad, entonces, que una empanada pueda terminar convertida en una experiencia gastronómica de alta gama o que un choripán pueda abandonar completamente su formato original sin perder su identidad.
El desafío consiste justamente en ese equilibrio: hacer algo sofisticado sin que deje de saber a Argentina.
El cierre será con fuego real
La residencia tendrá un último capítulo el 19 de octubre, aunque esta vez cambiará el formato.
Hoffman dejará por un rato el menú de diez pasos y llevará el fuego a las terrazas del hotel para protagonizar un brunch a fuego real, pensado para comer de pie y con una lógica bastante más informal.
Habrá dos creaciones de autor: un sándwich de entraña curada y una particular reconstrucción del tradicional pastelito de membrillo, pero en versión salada y con un giro inesperado: el relleno será de chorizo criollo.
Es probablemente el mejor resumen de lo que Hoffman pretende llevar a Cancún: productos, sabores y recuerdos reconocibles, pero puestos a jugar en otro escenario.
De Mendoza al Caribe
Para Hoffman, la residencia representa también una oportunidad para mostrar fuera de Argentina la identidad que viene construyendo desde Brutal Alta Cocina.
El restaurante nació en 2022 en pleno centro de Mendoza y propone un menú degustación de nueve pasos para un máximo de treinta comensales por noche. Su cocina gira alrededor del fuego y de técnicas que conectan tradición y vanguardia.
Pero detrás del chef hay una historia menos convencional de lo que podría suponerse. Hoffman es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Nacional de Cuyo y se formó profesionalmente en Alta Gastronomía en el Instituto Arrayanes, donde egresó en 2011. Buena parte de su perfil gastronómico, sin embargo, la construyó de manera autodidacta.
Entre sus experiencias figura un viaje a Japón para capacitarse en técnicas de sushi, además de haber dictado cursos de sushi y desempeñarse como docente de Gastronomía Molecular en Arrayanes y MET entre 2018 y 2019.
Quizás por eso su cocina se mueve con comodidad entre mundos aparentemente opuestos: el Japón de la precisión, la gastronomía molecular, los fermentos y la baja temperatura, pero también la parrilla, las achuras, el choripán y el pastelito.
Y ahora, Cancún.
Porque la apuesta de Hoffman es bastante más ambiciosa que llevar algunos platos argentinos a un hotel de lujo. La intención es contar una historia a través de la comida: la del mar, la tierra, la niebla, el fuego y esa sobremesa argentina que parece no tener apuro por terminar.
El chef lo resume de una manera sencilla: la idea es llevar a Cancún “no una carta, sino un recorrido”.
Y quizá ahí esté lo más interesante de esta aventura gastronómica: el asado argentino no abandona su identidad para convertirse en alta cocina. La lleva consigo y la pone, literalmente, en el centro de la mesa.





