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Por qué muchos dicen que el otoño es la estación más hermosa de Mendoza

Entre viñedos dorados, acequias que murmuran y hojas que caen lentamente, el otoño transforma a Mendoza en un paisaje que parece escrito en música.

Los paisajes mendocinos se transforma en otoño y ofrecen postales únicas.

Los paisajes mendocinos se transforma en otoño y ofrecen postales únicas.

Foto: Turismo Mendoza

Hay estaciones que se sienten en la piel, y otras que parecen escribirse en la memoria colectiva de un lugar. En Mendoza, el otoño pertenece a esa segunda categoría. No llega de golpe ni con estridencias: se insinúa lentamente en los álamos, se desliza por las acequias y termina envolviendo a la provincia en una luz dorada que parece detener el tiempo.

Por eso muchos mendocinos coinciden en una idea que se repite cada año: el otoño es la estación más hermosa de Mendoza.

No es solo una cuestión estética. Es una atmósfera. Un estado de ánimo compartido. Un momento en que el paisaje parece hablar con la misma voz que la cultura, la música y la memoria de quienes habitan este rincón de los Andes.

Quizás por eso exista una canción que, desde hace décadas, logra capturar esa sensación con una precisión poética extraordinaria: “Tonada de Otoño”, escrita por Damián Sánchez y Jorge Sosa, e interpretada por grandes voces del folclore como Mercedes Sosa y el mendocino Pocho Sosa.

La canción comienza con una afirmación que para los mendocinos es casi una verdad irrefutable: “No es lo mismo el otoño en Mendoza”.

otoños
El otoño, una de las estaciones má lindas para disfrutar de Mendoza.

El otoño, una de las estaciones má lindas para disfrutar de Mendoza.

El momento en que el paisaje cambia

Cuando llega marzo, algo empieza a transformarse en la provincia. Los viñedos, que durante el verano fueron verdes y vibrantes, comienzan a teñirse de tonos ocres, dorados y rojizos. Las hojas caen lentamente y cubren veredas, plazas y acequias.

El aire se vuelve más fresco y el sol de la tarde adquiere una tonalidad cálida que parece envolver todo con una luz distinta.

En barrios tradicionales, los álamos forman túneles de hojas secas que crujen bajo los pasos. En las plazas, el viento mueve lentamente los árboles mientras las acequias siguen su curso silencioso, llevando agua de la cordillera hacia la ciudad.

Es un paisaje que no necesita grandes gestos para conmover. Como dice la canción: “Comprenderle el adiós a las hojas y acostarse en su sueño amarillo”.

viñedos en otoño
Los colores de otoño en Mendoza. Foto de Alejandro Vigil.

Los colores de otoño en Mendoza. Foto de Alejandro Vigil.

La música del agua y de los cerros

Mendoza tiene un sonido particular en otoño. No es el ruido de las grandes ciudades, sino algo más sutil. Es el murmullo del agua que corre por las acequias, ese sistema de canales que forma parte de la identidad urbana mendocina desde hace siglos.

En “Tonada de Otoño”, esa imagen aparece convertida en poesía: “Tiene el canto que baja la acequia una historia de duendes de agua”.

El paisaje cordillerano también parece participar de ese diálogo silencioso. Los cerros, que rodean la provincia como una presencia permanente, adquieren una claridad especial cuando el aire se vuelve más seco y transparente.

La canción lo expresa con otra frase que parece escrita para quienes conocen esa sensación: “Es posible encontrar cada nombre en la voz que murmuran los cerros”.

Embed - Diego Torres - Otoño en Mendoza

Una estación hecha de recuerdos

El otoño mendocino también tiene algo profundamente emocional. Tal vez porque coincide con el tiempo de la vendimia, cuando la provincia celebra su identidad vitivinícola y su historia.

Pero también porque es una estación que invita a la pausa. Las tardes se vuelven más largas y tranquilas. Los cafés se llenan de conversaciones lentas. Las plazas se cubren de hojas. Y en los parques, las familias se sientan a mirar cómo el sol se esconde detrás de la precordillera.

En esos momentos, la canción vuelve a resonar con una verdad simple: “La tarde nos dice al llevarse al sol que siempre al recuerdo lo inicia un adiós”.

Un paisaje que parece inventado por el amor

Quizás por eso, quienes han vivido alguna vez el otoño en Mendoza suelen coincidir en una sensación difícil de explicar. No es solo un cambio de estación. Es una manera particular en que el paisaje se vuelve íntimo, casi personal. Como si la provincia, durante unos meses, hablara en voz baja.

Y entonces aparece el verso final de la tonada, que parece resumir todo lo que ocurre cuando el otoño llega a Mendoza: “Para quien lo ha vivido en Mendoza, otoño son cosas que inventó el amor”.

Escuchá "Tonada de Otoño" cantada por Mercedes Sosa

Embed - Mercedes Sosa - Tonada De Otoño (Audio)