Por qué beber alcohol da más ganas de comer alimentos salados
Un estudio científico descubrió qué ocurre en el cerebro después de consumir alcohol y por qué aumenta el deseo de comer snacks y comidas con sabores intensos.
Un estudio científico reveló por qué al tomar bebidas con alcohol se nos despierta el apetito por lo salado.
Quienes alguna vez salieron a tomar una cerveza, una copa de vino o un trago probablemente hayan experimentado una situación muy común: después de algunas bebidas con alcohol aparece un deseo casi irresistible de comer papas fritas, pizza, hamburguesas o algún otro alimento salado.
Lejos de ser una simple coincidencia, la ciencia encontró una explicación para este fenómeno. Investigadores de la Universidad de Sídney, en Australia, identificaron que el consumo de alcohol puede alterar temporalmente los mecanismos que regulan el apetito y modificar las preferencias alimentarias.

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El hallazgo ayuda a comprender por qué las reuniones donde hay bebidas alcohólicas suelen terminar acompañadas de snacks, comida rápida o productos ultraprocesados.
Qué le pasa al cuerpo cuando se consume alcohol
El alcohol no solo aporta calorías. También genera cambios hormonales y neurológicos que influyen directamente en la sensación de hambre.
Los investigadores descubrieron que el consumo de bebidas alcohólicas estimula la producción de una hormona llamada FGF21, vinculada con la regulación del apetito y la búsqueda de proteínas.
Esta hormona forma parte de un mecanismo biológico diseñado para ayudar al organismo a identificar los nutrientes que necesita. Sin embargo, cuando interviene el alcohol, las señales pueden volverse confusas.
Por qué el alcohol aumenta el deseo de comer alimentos salados
Según los especialistas, el cerebro puede interpretar erróneamente ciertos sabores intensos como una fuente importante de proteínas. Por esa razón, después de beber alcohol muchas personas sienten una fuerte atracción por alimentos como pizzas, hamburguesas, papas fritas, nachos, embutidos o snacks salados.
Aunque estos productos no siempre contienen grandes cantidades de proteínas, sus sabores potentes parecen activar los mismos circuitos de recompensa que participan en la búsqueda de nutrientes esenciales.
Los científicos denominan este fenómeno como "efecto aperitivo", una respuesta que favorece el consumo de alimentos altamente palatables luego de ingerir bebidas alcohólicas.
El alcohol también puede hacer que comas más calorías
Además de estimular el apetito, el estudio observó otro dato relevante: durante los días en que las personas consumían alcohol tendían a ingerir más alimentos salados y menos productos dulces.
Esto significa que las calorías provenientes de las bebidas suelen sumarse a las de comidas ricas en grasas, sodio y carbohidratos, generando una combinación que puede elevar considerablemente la ingesta energética total.
Por este motivo, los especialistas consideran que el alcohol puede contribuir indirectamente al aumento de peso, no solo por las calorías que aporta, sino también por los cambios que produce en las decisiones alimentarias.
Cómo evitar los excesos después de tomar alcohol
Los expertos recomiendan planificar con anticipación qué alimentos estarán disponibles durante una reunión o salida donde se consuman bebidas alcohólicas. Tener opciones ricas en proteínas y más saciantes puede ayudar a reducir el consumo impulsivo de productos ultraprocesados.
Algunas alternativas incluyen quesos magros, huevos, frutos secos, garbanzos tostados, carnes magras, yogur griego o snacks elaborados con legumbres. También resulta fundamental mantenerse hidratado y evitar llegar con hambre a encuentros donde habrá alcohol, ya que la combinación de ambos factores suele potenciar el deseo de consumir alimentos ricos en grasas y sal.


