¿Podés ser celíaco sin saberlo? Los síntomas en cada etapa de la vida
Cada 5 de mayo se celebra el Día Internacional del Celíaco, una efeméride clave para comprender los distintos síntomas de la celiaquía según la edad.
Cada 5 de mayo se conmemora el Día Internacional del Celiaco, una fecha que busca visibilizar una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Vale la pena detenerse a entender de qué hablamos cuando hablamos de celiaquía, porque esta enfermedad no es una moda alimentaria ni una simple preferencia dietética, sino una intolerancia permanente al gluten, esa fracción proteica que se encuentra en cuatro cereales específicos: trigo, avena, centeno y cebada (sí, las famosas TACC que tanto vemos en los envases).
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La cosa es seria y quienes la padecen saben que un descuido mínimo puede desencadenar un montón de complicaciones, desde una simple hinchazón hasta problemas mucho más graves a largo plazo. Lo que mucha gente no sabe es que la celiaquía se presenta en personas que tienen una predisposición genética a padecerla, y aparece con más frecuencia entre miembros de una misma familia.
Puede manifestarse en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la adultez avanzada, lo que la convierte en una condición traicionera que a veces tarda años en ser diagnosticada correctamente. Por eso el lema de concientización es tan importante, porque hay miles de personas dando vueltas con síntomas raros sin saber que la solución está simplemente en cambiar lo que comen.
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Cómo reconocer la celiaquía
Los síntomas, eso sí, varían según la edad y eso es algo que los médicos tienen muy claro. En los niños, por ejemplo, suele presentarse con una "diarrea crónica" que responde al famoso síndrome de mala absorción, vómitos reiterados, una marcada distensión abdominal que los hace parecer panzones malnutridos, falta de masa muscular, pérdida de peso, retraso en el crecimiento, escasa estatura, cabello y piel secos como un telar viejo, descalcificación, inapetencia, mal carácter o irritabilidad, alteraciones en el esmalte dental, dislexia, autismo, hiperactividad y un largo etcétera que asusta.
En los adolescentes, el cuadro cambia un poco y se parece más a un popurrí de malestares vagos que a veces los médicos confunden con otras cosas: dolor abdominal crónico, falta de ánimo, rechazo a la actividad deportiva, retraso en el ciclo menstrual para las chicas, baja talla comparativa con sus hermanos o llamativamente menor en función de lo esperado por la altura de sus padres, retraso puberal, estreñimiento que se alterna con diarreas, queilitis angular (esas grietas en las comisuras de los labios), aftas recurrentes que no se curan nunca, anemia ferropénica y cefaleas persistentes.
En los adultos, la lista sigue creciendo y se vuelve todavía más diversa: osteoporosis, fracturas, artritis, diarreas y estreñimiento alternados, desnutrición a pesar de comer, abortos espontáneos en mujeres que buscan embarazo, hijos recién nacidos con bajo peso, impotencia e infertilidad en hombres, pérdida de peso inexplicable, anemia ferropénica que no responde al hierro, caída del cabello, colon irritable, menopausia precoz, astenia (esa fatiga que no se va ni con vacaciones) y depresión.
Pero bueno, no todo es drama porque también hay soluciones y, sobre todo, hay recetas ricas que demuestran que comer sin gluten no tiene por qué ser comer sin gracia. Por eso acá va una propuesta apta para celíacos que salva cualquier comida: la frittata de papa y espinaca, un plato sin TACC que se hace en dos patadas, queda jugoso por dentro y crocante por fuera, y no le pide nada a ninguna tortilla tradicional.
Probá esta receta sin TACC
Frittata de papa y espinaca
Ingredientes (4 porciones)
- 6 huevos
- 2 papas medianas, peladas y en rodajas finas (2 mm)
- 2 tazas de espinaca fresca
- 1/2 cebolla, en plumas finas
- 50 g de queso parmesano rallado
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta negra
- 1/4 cucharadita de nuez moscada rallada (opcional)
Paso a paso de la receta
- Calentá el aceite en una sartén antiadherente de 24 cm a fuego medio. Agregá las rodajas de papa en una sola capa, sin amontonar. Cociná 5 minutos, volteá y agregá la cebolla. Cociná 5 minutos más hasta que las papas estén tiernas y doradas por los bordes.
- Incorporá la espinaca sobre las papas. Cociná 1 minuto, revolviendo, hasta que se arrugue. Distribuí todo de manera uniforme en la sartén.
- En un bowl, batí los huevos con el queso parmesano, la nuez moscada, sal y pimienta. Verté la mezcla sobre las verduras, asegurándote de que cubra toda la superficie. Bajá a fuego medio-bajo.
- Dejá cocinar sin mover 6-8 minutos hasta que los bordes estén firmes y el centro, casi cuajado. El borde debe desprenderse fácilmente de la sartén.
- Colocá un plato llano más grande que la sartén encima. Con una mano firme sobre el plato, invertí la sartén de un solo movimiento. Deslizá la frittata de vuelta a la sartén, lado crudo hacia abajo. Cociná 3 minutos más.
- Dejá reposar 2 minutos fuera del fuego. Cortá en porciones y serví tibia o a temperatura ambiente. ¡Y listo!