Mirtha Legrand cumple 99 años: qué piensan los mendocinos sobre adultos mayores y mercado laboral
Salimos a las calles mendocinas para testear el termómetro social sobre la permanencia de la diva de la TV y el lugar que ocupan las personas de edad avanzada en puestos de trabajo.
99 años de historia viva que siguen interpelando a la sociedad argentina.
Bajo el sol radiante que baña las veredas del centro de la Ciudad de Mendoza, el nombre de Rosa María Juana Martínez Suárez —universalmente conocida como Mirtha Legrand — resuena con una fuerza inusitada. A las puertas de celebrar sus 99 años, la conductora de El Trece no solo ostenta un récord de longevidad en pantalla, sino que se ha convertido en el epicentro de un debate necesario sobre la vejez y la productividad. En una recorrida por el microcentro mendocino, la fascinación por su lucidez compite palmo a palmo con críticas hacia su postura ideológica y su rol como representante de la tercera edad.
Entre la admiración por la lucidez y el peso de la ideología
Para muchos transeúntes, la "Chiqui" es un milagro de la naturaleza que desafía cualquier prejuicio cronológico. "La alabo, no solo por la edad, sino por su mentalidad y su memoria; llevar un programa sola tantos años es increíble", comentaba una mujer mientras disfrutaba una comida con amigas en un restaurante en la renovada calle Sarmiento. Sin embargo, la figura de la Legrand es un prisma que refleja opiniones encontradas. No falta quien, con tono tajante, asegura que sus ideas le chocan: "Me parece una mujer que ha sido oportunista toda la vida; no me parece una persona que represente a nadie", sentenció un hombre mendocino de unos 60 años de edad, en las inmediaciones de Plaza Chile, evidenciando la brecha que separa a la diva de ciertos sectores.
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Esto es lo que opinó la gente sobre Mirtha Legrand y la vigencia de los adultos mayores en puestos de trabajo:
La discusión sobre la permanencia de Mirtha en la televisión funciona como un espejo de la realidad que atraviesan los adultos mayores en Mendoza. Mientras algunos ven en ella un faro de esperanza y "sabiduría que debería ser más valorada por la sociedad", otros cuestionan si su caso es una excepción que oculta una crisis más profunda. Entre los testimonios recolectados, surgió con fuerza la idea de que la experiencia senior es un activo desperdiciado: "El adulto mayor es valioso por la experiencia que tiene y que puede aportar; están excluidos y seguramente aportarían mucho en cualquier rubro".
El trabajo en la tercera edad: ¿Elección o necesidad?
Más allá de las luces del espectáculo, el debate se torna sombrío al analizar el mercado laboral local. Los mendocinos reconocen que, a diferencia de la diva, muchos abuelos vuelven al ruedo no por vocación, sino por urgencia económica. "La mayoría sale a trabajar para ganarse un mango para subsistir porque no les alcanza la jubilación", se escuchó con amargura en la peatonal. Esta dicotomía entre la "motivación de vida" que representa seguir activo y la precariedad del sistema previsional marca la verdadera preocupación de la calle: la falta de opciones dignas para quienes desean o deben seguir produciendo.
Finalmente, la visión hacia el futuro propone una mirada más amable y flexible para quienes alcanzan la edad de Mirtha, definitivamente un grupo reducido de personas. La propuesta de los ciudadanos es clara: permitir que el adulto mayor se reinvente en roles menos demandantes físicamente pero ricos en legado. "Podés jubilarte de una profesión, pero salir a la calle y hacer otra cosa con más serenidad y tranquilidad", sugería una entrevistada, cerrando una jornada de reflexión donde la figura de la Legrand, amada u odiada, sigue siendo la chispa que enciende algunas conversaciones más profundas de nuestra provincia.



