Limonada con jengibre y menta: receta casera y ultra refrescante
Una receta potente de la limonada clásica, con jengibre y menta, para combatir el calor con una bebida casera llena de sabor.
La limonada con jengibre levanta cualquier tarde de calor desde el primer sorbo. Es una receta refrescante, intensa y con ese picorcito sutil que deja el jengibre, por lo que esta versión va un paso más allá de la limonada clásica para lograr una sensación revitalizante que se agradece cuando el verano pega fuerte.
Perfecta para servir bien fría, con mucho hielo, como protagonista de una sobremesa al sol o para tener lista en la heladera y recurrir a ella cada vez que el cuerpo pide algo realmente fresco. Así que... ¡manos a la obra!
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Ingredientes
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4 limones grandes y jugosos
1 trozo de jengibre fresco (unos 4 a 5 cm)
1 litro de agua fría
2 a 4 cucharadas de azúcar, miel o endulzante (a gusto)
Hojas de menta fresca
Hielo en cantidad
Paso a paso de la receta
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Lavá bien los limones y rallá apenas la cáscara de uno, evitando la parte blanca para que no amargue.
Exprimí todos los limones y reservá el jugo.
Pelá el jengibre y rallalo bien fino o cortalo en láminas delgadas para que libere todo su sabor.
Colocá el jugo de limón, el jengibre rallado y la ralladura en una jarra grande.
Agregá el azúcar o endulzante elegido y mezclá bien hasta que se disuelva.
Sumá el agua fría y revolvé nuevamente para integrar todos los sabores.
Incorporá hojas de menta apenas aplastadas con la mano para que larguen su aroma.
Llevá la limonada a la heladera al menos 30 minutos para que se enfríe y se asienten los sabores.
Serví bien fría, con mucho hielo y, si querés, alguna rodaja de limón o jengibre para decorar.


