Leo Messi, el vino con gaseosa y la sanata del mundillo vitivinícola
La revelación de Leo Messi mezclando el vino con gaseosa confirma, más que una tendencia, una necesidad: la de desacralizar el mundo del vino.
Messi el más humano hasta para tomar vino. Foto: captura de video.
Una anécdota: hace tiempo, para ir a una de las tantas notas que me toca hacer en una bodega, llamé un auto a través de una aplicación. El conductor era absolutamente conversador, y apenas subí, me preguntó si era periodista -llevaba una cámara al hombro y un bloc de notas, fue hace unos 15 años-.
Le confirmé mi profesión, y le dije que escribía sobre eventos, y sobre vinos: que por eso iba a la bodega. "¡Qué lindo! ¡Cómo me gustaría ir algún día a una bodega!", me dijo el muchacho. Un deseo expresado en un tono de voz que dejaba la certeza de que era algo muy poco probable o por lo menos difícil, como si hablara de ir a Disney o hacer un viaje a Europa.
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"¡Pero vaya hombre! ¿Querés que te recomiende una bodega? Si hasta hay algunas que a los mendocinos los reciben gratis, les muestran las instalaciones y les dan una copita de degustación 'de onda'... invitala a tu mujer, o a tu novia, y andá", le dije. "Eso no es para mí... hay que saber de vinos para entenderlo, para disfrutarlo... me da cosa", me respondió.
Un bajón total
Me quedé mal cuando me bajé del auto. Realmente que ese flaco (habrá tenido 35 años), mendocino nativo, laburante, me haya respondido eso fue un bajón total. Me dio bronca. Bronca que el tipo, que se rompe el lomo y tiene la cola chata de andar todo el día laburando arriba de ese auto sienta que no merece disfrutar un vino y un paseo con un ser querido "porque no sabe del tema".
Esto lo conté en su momento, y hoy retomo la anécdota y la reflexión a partir de las palabras de Lionel Messi. Porque todos amamos a Messi, claramente. Y lo que el dice, siempre es noticia. Y en esta primera semana del 2026 confesó que le encanta el vino: que lo prefiere por sobre otras bebidas alcohólicas. Pero que lo mezcla con una gaseosa.
Si, Leo le "echa" gaseosa al vino. Y le encanta así. Es el más grande del fútbol, y en cuanto al vino, nos viene a recordar que ante todo, es disfrute. ¡Qué buena noticia es que a Messi le guste el vino! Creo que esta confesión, para la industria vitivinícola argentina, es más importante de lo que pensamos.
Sigo con las anécdotas con amigos. Junio de 2015: estaba en Pomerol, Francia. Un pueblito de solo algunos cientos de habitantes muy cerca de Burdeos, con Marcelo Pelleriti -winemaker- y Mauricio Llaver -periodista-, en el marco de la Vinexpo que se hacía en esa fecha. Fuimos un día a comprar quesos y verduras para acompañar un asado, y a Pelleriti se le ocurre preguntarle a una nena de unos 9 años qué quesos le convenía comprar. Para nuestro estupor, la niñita le preguntó: "¿Qué vinos tenés? ¿Qué comida vas a hacer?", y charló con Marce unos 15 minutos en perfecto francés sobre opciones y recomendaciones de qué comprar y qué servir. La panadera se prendió en la charla. El verdulero metió la cuchara también. Mauricio y yo, mirábamos incrédulos -bueno, yo porque francés no hablo... solo inglés. Llaver porque no podía creer el speach de la pequeña-.
La clave fue descubrir que los franceses, en esa zona, viven el queso y el vino como una cuestión cotidiana. Familiar. Cercana. Los sommeliers, enólogos y bodegueros discuten, teorizan y se preocupan por la industria -que está muy bien que sea así-, pero la gente común, la población disfruta de una copa de vino sin tantas complicaciones. Sola, con hielo, con soda, con gaseosa, con frutas, o como sea.
Ese es el paso que tenemos que dar y es lo que tenemos que entender. Es el paso que, por suerte, muchos periodistas especializados, muchos enólogos y muchos sommeliers militan: el del disfrute. El de "desacralizar" el mundo del vino.
Que la mineralidad, que el terciopelo, que la astringencia, que el aroma a casis, a grosella... ¡Por favor! Me causa gracia. ¿Cuántos han comido tanto casis o tanta grosella? ¿Por qué será que los que saben de vino son cada vez más simples y se centran en el disfrute, mientras que los que aparentan saber presumen y se complican? ¡Qué cosa con la semántica supersofisticada en el mundo del vino!
Realmente entiendo tanto a la gente que se asusta y que se siente desalentada por culpa de algún "iluminado" que parlotea o escribe tan pomposamente...
Claro que respeto a los profesionales y estudiosos, que valoro los descriptores aromáticos y que son muy interesantes... pero desde mi experiencia -valga la anécdota de más arriba como ejemplo- tengo una reflexión muy personal y despojada: he tenido la suerte de vivir el vino. Sentirlo, experimentarlo, emocionarme con sus hacedores, hacerme amigo de ellos, verlos laburar y compartir momentos imborrables. Eso es un privilegio hermoso, y estar con estos magos me ha servido fundamentalmente para aprender que al vino hay que saborearlo y disfrutarlo sin complicaciones. Tengo la certeza de que ningún gurú, con todas las frases elegantes y la formación del mundo, puede explicar lo que vos sentís en el sabor de ese sorbo, en el perfume que emana de la copa, o en la alegría de compartirlo con tus amigos... ese placer es solo tuyo.
¿Desde cuándo estudiar, maridar como se debe, buscar una copa de cristal, lograr la temperatura adecuada, catar bien, descubrir aromas, captar reminiscencias de sabores, ver la lágrima como cae en la copa y más fue necesario para tomarse un vino?
Busquemos el momento feliz primero que nada
En un contexto en el que el panorama del consumo de vino en el mundo es malo, y los índices siguen cayendo, más que nunca tenemos que hacer caso a lo que decía el genial Miguel Brascó: "El mejor vino es el que te gusta a vos". Y hacerle caso a Alejandro Vigil cuando dice que la opinión sobre un vino se divide entre "me gusta" y "no me gusta".
El Flaco Gabrielli, hacedor del vino El Relator, me decía el otro día que mientras el micromundo del vino -los periodistas, los enólogos, los bodegueros, los socialités- discutimos sobre pavadas, quedan millones de personas afuera que todavía no se animan a abrir una botella. Y tiene razón.
Por supuesto que está bien aprender, ser técnico, preciso, investigar y estudiar este mundo maravilloso. Pero mi consejo es cortito: dejemos la sanata, y gocemos con un vinazo sin tanta vuelta y como nos gusta. Como Messi, que todo lo que hace, está bien.
Nota de redacción: las imágenes fueron encontradas en el sitio de Instagram de @tuliorecomienda




