La tierra donde el té se convierte en paisaje: un viaje al corazón verde de Turquía
Turquía es un país maravilloso, y está repleto de paisajes y experiencias. Algunas son las obvias, pero en esta nota te proponemos un lugar que escapa a lo común y que vale la pena explorar y disfrutar.
Los campos de té en Rize.
Hay muchas formas de calificar a un viajero, pero hay una que es tajante, y que los divide en dos grupos. De un lado están quienes organizan sus vacaciones decididos a visitar esos destinos icónicos que aparecen en todas las postales. Son los que quieren ir a los lugares que encabezan los rankings turísticos y figuran en las listas de "imperdibles": ciudades archiconocidas y vibrantes, playas famosas o monumentos emblemáticos que conforman circuitos conocidos que, año tras año, reciben a millones de viajeros atraídos por su popularidad.
Pero existe otro perfil de turista, que es el que encuentra el verdadero placer en apartarse del camino más transitado. Son viajeros que prefieren perderse en pequeños pueblos, descubrir paisajes remotos, adentrarse en regiones poco exploradas o conocer culturas alejadas de los grandes circuitos comerciales. Para ellos, el atractivo no reside en tachar un destino famoso de una lista, sino en la emoción del hallazgo, la autenticidad de las experiencias y la sensación de estar donde pocos han estado antes.
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En tiempos en los que las redes sociales parecen convertir cualquier rincón del planeta en un fenómeno viral, la búsqueda de lugares diferentes cobra cada vez más valor. Escapar de las multitudes, encontrar destinos con identidad propia y vivir experiencias genuinas se ha convertido en una nueva forma de entender el viaje, demostrando que, muchas veces, los recuerdos más memorables nacen precisamente lejos de los sitios más conocidos.
Rize, una joya turca que en América pocos conocen
Si sos de los viajeros aventureros que se sienten seducidos por los lugares que no se circunscriben a circuitos comerciales y típicos, y además te gusta disfrutar de la naturaleza, comer rico, conocer una cultura especial y disfrutar de un producto especial, la ciudad de Rize debe estar en tus futuros planes.
Es que hay lugares que se descubren con la vista y otros que se conocen a través de los aromas. Rize, sobre la costa del Mar Negro, en el noreste de Turquía, pertenece a los dos grupos.
Es que apenas uno llega, el paisaje sorprende porque no es el que está en la mente de quien piensa en Turquía. Montañas cubiertas por una alfombra verde infinita, niebla que aparece y desaparece entre las laderas y miles de plantaciones de té que parecen dibujadas sobre las pendientes te colman los ojos. De hecho... ¡a la salida del aeropuerto, ya se ven los campos de té!
En esta región no solo nace el té más famoso de Turquía, sino también una forma de vida que gira alrededor de esta infusión, considerada casi un símbolo nacional.
Sí: el protagonista absoluto de la región es el té negro (Camellia sinensis), conocido como "Rize Çay". Gracias al clima húmedo, las abundantes lluvias y las temperaturas moderadas durante todo el año, las hojas desarrollan un sabor intenso, un color rojizo brillante y una baja concentración de taninos, lo que le otorga una suavidad muy característica.
El cultivo comercial comenzó en la década de 1940 y hoy la empresa estatal ÇAYKUR continúa siendo el principal motor de la actividad, con decenas de plantas procesadoras distribuidas por toda la provincia. Turquía, además, figura entre los países con mayor consumo de té del mundo: cada habitante bebe, en promedio, más de tres kilos al año, una cifra que la ubica entre las naciones con mayor consumo per cápita del planeta.
Este té turco se prepara tradicionalmente en una doble tetera (çaydanlk), se sirve en los clásicos vasos de vidrio con forma de tulipán y se disfruta a cualquier hora del día, ya sea en una conversación entre amigos, una reunión familiar o una negociación empresarial.
La ciudad que sí o sí merece una escapada
Probablemente no vayas a Rize como destino principal para hacer turismo, pero la recomendación, si estás programando un viaje a Estambul o un recorrido de algunos días por Turquía, es que consideres al menos un par de jornadas para visitarla.
Uno de los lugares más fotogénicos de la región es Haremtepe, un pequeño poblado ubicado en el distrito de Çayeli. Allí se encuentran algunos de los campos de té más espectaculares de Turquía. Las plantaciones dibujan curvas perfectas sobre las laderas de las montañas, formando una inmenso manto verde vibrante que parece no tener fin: se trata de una de las postales más icónicas del Mar Negro turco.
Desde los miradores se observan interminables hileras de arbustos perfectamente podados, atravesadas por senderos donde trabajan los recolectores durante las cosechas de mayo, julio y septiembre. Es un lugar ideal para caminar entre los campos, conversar con los productores locales, aprender cómo se cosecha el té hoja por hoja y, por supuesto, disfrutar de una taza recién preparada con vistas que parecen sacadas de una pintura.
En primavera y verano, durante las cosechas, es posible observar a los trabajadores recolectando las hojas a mano, mientras la neblina desciende lentamente sobre las colinas. El paisaje se volvió tan famoso que hoy es una parada obligada para fotógrafos, creadores de contenido y viajeros que buscan uno de los escenarios más icónicos del mar Negro turco.
Pero visitar Rize es mucho más que recorrer plantaciones. La experiencia ideal incluye degustar un auténtico té turco preparado en un çaydanlk —la tradicional tetera de dos pisos—, visitar alguna fábrica para conocer el proceso de elaboración y recorrer la ciudad, donde también se encuentra el Jardín Botánico del Té y miradores con vistas al mar Negro.
Emprender una excursión al pueblo de Çamlhemin, al histórico Castillo de Zil, a los espectaculares valles de Frtna o a los bosques de los montes Kaçkar -ideal para los amantes del senderismo- es altamente recomendable. Los antiguos puentes de piedra de época otomana, las cascadas, los pequeños pueblos de casas de madera y una gastronomía donde sobresale el muhlama —una crema caliente de queso y harina de maíz—, la miel de montaña y los pescados frescos del Mar Negro, son experiencias que valen la pena.
También hay que agendar la visita a los jardines botánicos del té, las fábricas de ÇAYKUR, donde se puede conocer el proceso industrial de elaboración, y los tradicionales salones de té, donde siempre habrá alguien dispuesto a invitar al visitante a compartir una conversación.
En resumen: hay muchas razones para incluir Rize en un itinerario por Turquía. Su combinación de montañas cubiertas de niebla, bosques, cascadas, caminos panorámicos y terrazas infinitas de té ofrece un paisaje completamente diferente al de Estambul, Capadocia o la costa mediterránea.
Se trata de un lugar que todavía conserva un ritmo pausado y auténtico: las casas de madera, las pequeñas teterías familiares y la hospitalidad de sus habitantes permiten descubrir una Turquía menos conocida, donde cada taza de té cuenta una historia.
Para quienes disfrutan de los destinos auténticos, de la fotografía, del paisaje que invita a bajar el ritmo, del turismo rural o simplemente de sentarse frente a una montaña con un vaso de té humeante entre las manos, Rize representa una de las experiencias más genuinas y sorprendentes que ofrece Turquía: uno de los secretos mejor guardados del país.