La mañana después de la Vendimia 2026: el primer desayuno oficial de la Reina y la Virreina
Tras la coronación en el Frank Romero Day, la Reina y la Virreina Nacional de la Vendimia compartieron el tradicional desayuno real en el Hyatt Mendoza.
Conocé los detalles de la mañana siguiente de la coronación.
Alf Ponce Mercado / MDZLas primeras horas después de una coronación siempre se sienten irreales. Así comenzó la mañana para Azul Antolínez, flamante Reina Nacional de la Vendimia 2026, y Agustina Giacomelli, Virreina Nacional; en la terraza del hotel Hyatt de Mendoza, con el sol apenas instalado sobre la ciudad y el recuerdo de la fiesta todavía fresco, ambas compartieron el tradicional desayuno real con la prensa.
Fue su primer encuentro oficial luego de la elección celebrada el domingo en el Teatro Griego Frank Romero Day, una noche que miles de mendocinos siguieron con la emoción propia de las grandes historias vendimiales. La actividad arrancó temprano y reunió a periodistas que aguardaban por las nuevas soberanas para conocer sus primeras sensaciones después de una noche histórica. La fiesta titulada “90 cosechas de una misma cepa” finalmente se realizó 24 horas después de lo previsto, tras la reprogramación que dispusieron las autoridades por las tormentas del sábado.
Minutos antes de las diez de la mañana, las dos aparecieron sonrientes y todavía atravesadas por la emoción del día anterior. Antes de responder preguntas, compartieron un desayuno junto al subsecretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca. Después llegó el momento de hablar sobre cómo atraviesan las primeras horas de reinado y sobre los proyectos que empiezan a tomar forma ahora que llevan los atributos nacionales.
Para Azul Antolínez, representante de San Rafael, la coronación tuvo un peso simbólico especial. Con su elección, el departamento del sur mendocino volvió a quedarse con el cetro nacional después de 28 años y alcanzó su décima corona vendimial. Entre sonrisas y cierta incredulidad todavía latente, la reina contó que pudo descansar apenas unas horas después de una jornada que terminó cerca de las tres y media de la mañana.
Cuando se le preguntó qué significaba para ella ser coronada en esta edición tan especial, respondió: “Mirá, la verdad que es un orgullo, una responsabilidad enorme. A partir de anoche me eché al hombro a toda la cultura, a la representación de Mendoza. Es maravilloso”. Además, en cuanto a sus proyectos, comentó: "Mi objetivo es estar a disposición durante todo el año, hacer lo que más pueda, y trabajar mucho para la sociedad. Tengo mi proyecto dedicado al turismo, así que me gustaría desarrollarlo en cada departamento porque cada uno tiene algo único para ofrecer".
La reina también recordó una escena muy puntual de la noche que la marcó profundamente. “El momento que más me impactó de la noche fue cuando llegamos a la boca del escenario. Jamás había visto el gran teatro que hay aquí. Es algo que no me voy a olvidar jamás. Nunca me imaginé que iba a ser tanta gente, que se iba a ver de esa manera. Eso fue lo más impactante para mí”, dijo sobre su primera vez en el Frank Romero Day. Hasta ahora, su relación con la fiesta había sido a través de transmisiones o registros audiovisuales.
Cuando la conversación giró hacia lo personal, y le preguntamos cómo se describiría a sí misma, eligió definirse con palabras sencillas pero muy poderosas: “Azul es una persona, sinceramente, muy humilde. Muy pujante. Creo que si hay algo que me destaca es la empatía. Soy muy de ponerme en los zapatos del prójimo, y bueno, es algo que valoro mucho, que siempre trato de trabajar. Y muy trabajadora. Me gusta mucho el trabajo, soy una persona muy activa que no se queda quieta un segundo. Eso me va a ayudar mucho en este reinado”, explicó. En cuanto a la noche de la coronación, aseguró que no tuvo ningún objeto especial que la acompañara: “El amuleto que tuve fue la fe, todo el tiempo, y el apoyo de mi familia, que es lo que más me ha ayudado; me ha sostenido durante todo este tiempo”.
Para cerrar, reflexiva, nos habló sobre cómo le gustaría ser recordada tras terminar su mandato: "Me gustaría ser recordada por la cercanía. Quiero poder acercarme a los vecinos lo más que pueda, que puedan compartir conmigo, que me conozcan. Esta oportunidad que me han dado anoche es muy grande y espero que puedan conectar conmigo tanto como yo con ustedes".
Del otro lado, Agustina Giacomelli, representante de Tunuyán y flamante Virreina Nacional, también atravesó la mañana con una mezcla de alegría y gran responsabilidad. En su caso, el orgullo se potencia por el contexto histórico de esta edición. “No sólo es un orgullo ya de por sí estar ocupando este rol que nos han permitido todos los mendocinos, sino hay que hacerlo en los 90 años de Vendimia, es algo histórico, se representan 90 años de tradición, de historia, de cultura, y para nosotras es un orgullo poder representar a todo Mendoza en 90 años de Vendimia”, expresó.
A diferencia de la reina, Agustina sí tuvo un pequeño objeto cargado de significado durante la noche de elección. “Sí, siempre lo tengo. Ahora no lo tengo por una cuestión estética, pero tengo una cadenita con anillos de mis abuelos que los llevo a todos lados y ese es mi amuleto que me ha acompañado en todo este camino de Vendimia”, contó. En cuanto a su personalidad, se describió con calma: “Yo creo que soy una persona muy responsable, tranquila también, que podría decir que hago las cosas con el corazón y con el compromiso que se merecen, así que bueno, así va a ser también para mi año como Virreina Nacional”.
Cuando recordó la experiencia desde el escenario, coincidió en que la fiesta tuvo una intensidad particular. “Anoche la fiesta fue increíble, tuvimos el honor de poder verlo desde el escenario, que es algo que no había pasado nunca; digno de los 90 años de Vendimia. Estamos muy agradecidas por todo el protagonismo que se nos dio y el lugar que nos permitieron ocupar, fue una fiesta increíble”, dijo. Aunque también reconoció que, desde ese lugar privilegiado, hubo detalles que todavía no pudieron ver. “Estamos felices con Azul porque lo vamos a poder ver ahora en las repeticiones”, agregó.
Cuando la conversación llegó a su tramo final, Agustina dejó una reflexión que resume el espíritu con el que ambas encaran este año. “Espero que nos recuerden como una buena dupla, como viene siendo para las mujeres que han pasado anteriormente por este lugar, pero poder aportar, poder cumplir todos nuestros proyectos. Tenemos un año largo por delante, pero bueno, se pasa rápido, entonces vamos a ponernos a trabajar y planificar para poder hacer lo mejor para Mendoza, para representarnos de la mejor manera que podamos, y que nos recuerden como unas mujeres que representaron bien lo que es Vendimia, lo que son los productores y lo que es la identidad y el corazón”.
Con el desayuno terminado y la jornada recién empezando, las nuevas soberanas ya entran en la dinámica del reinado. El calendario se llena de compromisos, viajes y celebraciones, pero también de proyectos y representaciones. Vendimia 2026 ya tiene rostro con una dupla que empieza a escribir su propia historia dentro de una tradición que lleva nueve décadas de emoción.