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Indio Solari: las historias y los secretos detrás de las tapas más icónicas de Los Redondos

Indio Solari, Skay Beilinson y Rocambole construyeron una identidad visual única para Los Redondos. Los detalles.

El segundo disco del grupo liderado por el Indio Solari y Skay Beilinson se caracterizó por una jugada visión política e ideológica al poner el foco en la revolución rusa de 1917 y el accidente de Chernobyl de 1986. 

El segundo disco del grupo liderado por el Indio Solari y Skay Beilinson se caracterizó por una jugada visión política e ideológica al poner el foco en la revolución rusa de 1917 y el accidente de Chernobyl de 1986. 

La muerte de Indio Solari volvió a poner el foco sobre una obra que excede largamente la música. Además de convertirse en una de las figuras más influyentes del rock argentino, Indio Solari fue parte fundamental de la construcción de un imaginario visual que acompañó durante décadas a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Detrás de ese universo gráfico estuvo el artista plástico Ricardo “Rocambole” Cohen, quien trabajó junto a Indio Solari y Skay Beilinson en la creación de algunas de las portadas más emblemáticas de la música nacional. Lejos de cumplir una función meramente estética, las tapas de los discos se transformaron en piezas de arte cargadas de simbolismo, crítica social y referencias culturales.

El lenguaje visual que acompañó al Indio Solari

La relación creativa entre Rocambole y Indio Solari se desarrolló a partir de largas conversaciones donde se mezclaban literatura, política, historia y actualidad. A partir de esas ideas, el artista construía imágenes que luego terminarían convirtiéndose en símbolos reconocidos por varias generaciones de seguidores.

La propuesta visual de Los Redondos rompió con los modelos tradicionales de la industria discográfica. Cada portada funcionaba como una puerta de entrada al universo narrativo que proponían las canciones y reforzaba la identidad independiente que caracterizó al grupo.

oktubre

Oktubre: la imagen que se volvió bandera

Entre todas las tapas vinculadas a Indio Solari, probablemente ninguna alcanzó la trascendencia de Oktubre. Publicado en 1986, el álbum presentó la imagen de un hombre rompiendo sus cadenas, una obra inspirada en la estética de los afiches revolucionarios soviéticos.

La portada nació a partir de intercambios entre Rocambole, Indio Solari y Skay Beilinson sobre distintas expresiones artísticas ligadas a la cultura rusa. Con el paso de los años, aquella imagen se convirtió en uno de los íconos más reconocibles del rock argentino, presente en murales, remeras, banderas y tatuajes.

Una crítica a los medios en Un Baión para el Ojo Idiota

Dos años después llegó Un Baión para el Ojo Idiota, una obra donde Indio Solari buscó reflexionar sobre el papel de la televisión en la sociedad contemporánea.

Rocambole tradujo esa idea mediante la figura de un perro observando una pantalla. La imagen proponía una mirada crítica sobre la influencia de los medios de comunicación y la forma en que estos moldean la percepción de la realidad.

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El arte clásico reinterpretado en ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado

Para la portada de ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado, Indio Solari y Rocambole tomaron como referencia una de las pinturas más célebres de Francisco de Goya: Los fusilamientos del 3 de mayo.

La reinterpretación trasladó aquella escena histórica a una lectura contemporánea sobre la violencia, el poder y los conflictos sociales. El resultado fue una imagen impactante que complementó el espíritu crítico de uno de los discos más exitosos de Los Redondos.

¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado

Luzbelito y el universo fantástico del Indio Solari

Publicado en 1996, Luzbelito exhibía en su tapa una inquietante figura creada por Rocambole. La imagen, inspirada en la fotografía de un esclavo afroamericano del siglo XIX, se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del universo visual de Los Redondos.

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Un legado que trasciende la música

Las tapas creadas junto a Indio Solari no solo acompañaron discos. También ayudaron a consolidar una identidad cultural que se expandió a través de afiches, entradas, ilustraciones y símbolos que hoy forman parte de la historia del rock argentino.

A horas de la muerte de Indio Solari, esas imágenes vuelven a ocupar un lugar central. Son el reflejo de una propuesta artística que entendió que la música también podía contarse a través del diseño, la ilustración y el arte visual, construyendo una estética tan influyente como las canciones que la inspiraron.

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