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Hacerse las uñas con esmalte semipermanente: el riesgo que muchas personas desconocen

El esmalte semipermanente es una de las prácticas estéticas más elegidas. Un estudio advirtió que las lámparas de secado pueden alterar moléculas de la piel.

El uso de lámparas para secar esmalte forma parte de la rutina de millones de personas. Foto: Canva

El uso de lámparas para secar esmalte forma parte de la rutina de millones de personas. Foto: Canva

La manicura con esmalte semipermanente se consolidó en los últimos años como una de las técnicas estéticas más utilizadas. Su mayor duración, el acabado uniforme y la posibilidad de realizarla tanto en salones de belleza como en el hogar impulsaron el uso masivo de las cabinas de secado con tecnología LED. Sin embargo, especialistas advierten que la exposición frecuente a este tipo de dispositivos podría generar efectos sobre la piel que aún continúan bajo investigación.

La advertencia surge a partir de un estudio realizado por investigadores del CONICET en el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), cuyos resultados fueron publicados en la revista científica Chemical Research in Toxicology, en 2025. El trabajo analizó cómo la radiación ultravioleta emitida por las lámparas utilizadas para secar el esmalte afecta distintas moléculas presentes de manera natural en la piel.

Qué descubrió el estudio sobre las lámparas para secar esmalte

La investigación comenzó cuando las especialistas observaron que muchas estudiantes universitarias utilizaban con frecuencia esmalte semipermanente y realizaban el procedimiento por cuenta propia gracias al bajo costo de los equipos disponibles en el mercado.

Aunque las primeras cabinas de secado utilizaban radiación UVA, los modelos actuales funcionan con luz LED que emite radiación dentro de la misma región del espectro solar que llega a la superficie terrestre. Si bien estos dispositivos reemplazaron a los equipos anteriores, los investigadores señalaron que todavía pueden producir modificaciones químicas en moléculas de la piel.

Para comprobarlo, el equipo realizó distintos ensayos sobre compuestos presentes naturalmente en el tejido cutáneo. Tras una exposición de cuatro minutos -el tiempo aproximado que dura un ciclo habitual de manicura- observaron que todas las moléculas analizadas presentaban alteraciones que modificaban sus funciones biológicas.

Cómo puede afectar la radiación a la piel

Según explicaron los investigadores, la radiación emitida por estas lámparas puede desencadenar procesos fotosensibilizados, responsables de distintos daños provocados por la radiación electromagnética en los organismos vivos.

Entre las moléculas afectadas se encuentra la tirosinasa, una enzima que participa en la producción de melanina, el pigmento que da color a la piel y al cabello y que además constituye uno de los mecanismos naturales de protección frente a la radiación solar.

El estudio señala que cuando la función de esta enzima se altera o disminuye, también puede reducirse esa protección natural. Los especialistas indicaron que este tipo de procesos se relaciona con fenómenos como la fotoalergia, la fototoxicidad, reacciones inmunológicas e incluso distintos tipos de cáncer de piel, aunque aclararon que sus investigaciones corresponden al campo de la ciencia básica y constituyen un punto de partida para futuros estudios sobre tejidos humanos.

Otro de los hallazgos fue que las alteraciones químicas observadas en las moléculas estudiadas resultaron comparables a las que provoca la radiación solar que alcanza la superficie terrestre durante un día de primavera al mediodía.

Qué recomiendan los especialistas para reducir la exposición

Los autores del trabajo señalaron que el objetivo de la investigación no es desalentar el uso del esmalte semipermanente, sino aportar información científica sobre los posibles efectos de una exposición repetida a este tipo de radiación.

En ese sentido, consideraron importante que los fabricantes incorporen advertencias sobre los riesgos potenciales del uso frecuente de estos dispositivos y que se promuevan medidas preventivas para disminuir la exposición de la piel.

Entre las recomendaciones mencionadas figuran la aplicación de protector solar en las manos antes del procedimiento y el uso de guantes que cubran la piel y dejen expuestas únicamente las uñas durante el secado. De esa manera, sostienen, cada persona puede tomar decisiones informadas sobre una práctica estética que continúa ganando popularidad y cuyo uso suele repetirse semanalmente en muchos casos.