En la Quebrada de Humahuaca hay un pueblo donde el arte colonial sigue mirando a la sierra
Uquía combina iglesia histórica, paisaje quebradeño y tradiciones vivas en un pueblo de Jujuy que conserva una de las postales más singulares del norte argentino.
Uquía conserva una de las imágenes más particulares de la Quebrada, con su iglesia colonial recortada sobre el paisaje jujeño.
Stéphane BatigneEn este pueblo de la Quebrada de Humahuaca, el impacto no llega primero por los cerros, sino por una iglesia pequeña, de muros blancos y perfil colonial, donde se conserva una de las dos únicas colecciones de Ángeles Arcabuceros que existen en la Argentina.
Ese rasgo ya alcanza para volver singular a Uquía, pero no es lo único que define al lugar. El pueblo se inserta en una de las zonas más reconocibles de Jujuy y suma al paisaje quebradeño una escala mucho más serena, lejos del movimiento que suelen concentrar otras paradas más famosas del circuito.
La iglesia de San Francisco de Paula es uno de los grandes símbolos de este pueblo. En su interior se guardan pinturas de la escuela cuzqueña y los célebres Ángeles Arcabuceros, una rareza artística de los siglos XVII y XVIII que le dio a Uquía un peso cultural muy particular dentro del norte argentino.
Pero el pueblo no vive solo de ese legado colonial. También conserva tradiciones religiosas y festivas que siguen teniendo lugar en la vida cotidiana, con celebraciones vinculadas a la Virgen de la Candelaria y con expresiones del carnaval que todavía le dan identidad propia a la localidad.
-
Te puede interesar
El pueblo de Buenos Aires donde el art decó cambió para siempre el paisaje
Ahí aparece una de las claves de Uquía. La historia, la fe y la cultura andina no quedaron como piezas inmóviles, sino que conviven con la rutina de un pueblo donde las costumbres siguen activas y donde el paisaje funciona como parte inseparable de esa memoria.
La escala también juega a favor del recorrido. Uquía no necesita una acumulación de atractivos para dejar huella, porque buena parte de su fuerza está en la forma en que combina silencio, patrimonio y entorno natural en un mismo espacio.
En una escapada por el norte de Jujuy, este pueblo funciona justamente por esa mezcla. Entre arte colonial, tradiciones vivas y paisaje de quebrada, Uquía sostiene una identidad propia y mucho más profunda de lo que su tamaño podría hacer pensar.