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El sencillo truco para proteger las macetas de la ola polar

Las macetas son más vulnerables al frío. ¿Qué hacer cuando las temperaturas son muy bajas?

Aislar las macetas del suelo ayuda a reducir el impacto de las heladas sobre las raíces.

Aislar las macetas del suelo ayuda a reducir el impacto de las heladas sobre las raíces.

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Las plantas cultivadas en macetas son las primeras en sufrir cuando llegan las heladas y el frío polar. Al estar expuestas por todos sus lados, sus raíces tienen menos protección que las que crecen en el suelo.

Durante una ola polar, las macetas necesitan cuidados adicionales. Ubicarlas junto a una pared, elevarlas del suelo y proteger el recipiente son medidas simples que ayudan a conservar el calor alrededor de las raíces.

Durante una ola polar, las macetas necesitan cuidados adicionales. Ubicarlas junto a una pared, elevarlas del suelo y proteger el recipiente son medidas simples que ayudan a conservar el calor alrededor de las raíces.

Por qué las macetas son más vulnerables al frío

Con temperaturas bajo cero, el suelo funciona como un gran aislante térmico, en cambio las macetas quedan rodeadas de aire frío, lo que favorece el rápido enfriamiento de las raíces.

En Mendoza esa diferencia puede resultar determinante para especies ornamentales, aromáticas, cítricos jóvenes y pequeños arbustos cultivados en patios y balcones. Por eso, los viveristas suelen aplicar una serie de medidas preventivas antes de cada ola polar.

Las heladas afectan primero a las raíces. Por eso, proteger las macetas es una de las tareas más importantes para mantener saludables las plantas durante el invierno.

Las heladas afectan primero a las raíces. Por eso, proteger las macetas es una de las tareas más importantes para mantener saludables las plantas durante el invierno.

Agrupar, elevar y proteger

Uno de los recursos más simples consiste en reunir las macetas formando grupos, preferentemente contra una pared orientada al norte o bajo una galería protegida del viento. Al estar juntas generan un pequeño microclima que reduce la pérdida de calor.

Otra recomendación es evitar el contacto directo con pisos muy fríos. Colocar las macetas sobre tacos de madera, ladrillos o soportes mejora el drenaje y disminuye el enfriamiento desde la base.

Cuando se anuncian heladas intensas, envolver el recipiente con arpillera, cartón o manta térmica aporta una protección adicional sin impedir la circulación de aire.

Qué plantas necesitan más cuidados

Las especies tropicales, los cítricos jóvenes, las suculentas poco resistentes y las plantas recientemente trasplantadas son las más sensibles. En cambio, plantas como romeros, lavandas, santolinas o gramíneas ornamentales suelen tolerar mejor las bajas temperaturas.

También conviene evitar regar de noche, ya que el exceso de humedad favorece el enfriamiento del sustrato. Lo ideal es hacerlo durante la mañana para que el suelo conserve parte del calor acumulado durante el día.

Con pequeños cambios y unos minutos de trabajo, muchas plantas pueden atravesar el invierno sin sufrir daños importantes.