El sencillo truco para proteger las macetas de la ola polar
Las macetas son más vulnerables al frío. ¿Qué hacer cuando las temperaturas son muy bajas?
Aislar las macetas del suelo ayuda a reducir el impacto de las heladas sobre las raíces.
PexelsLas plantas cultivadas en macetas son las primeras en sufrir cuando llegan las heladas y el frío polar. Al estar expuestas por todos sus lados, sus raíces tienen menos protección que las que crecen en el suelo.
Por qué las macetas son más vulnerables al frío
Con temperaturas bajo cero, el suelo funciona como un gran aislante térmico, en cambio las macetas quedan rodeadas de aire frío, lo que favorece el rápido enfriamiento de las raíces.
Te puede interesar
Qué es el césped líquido y por qué es tendencia en jardinería
En Mendoza esa diferencia puede resultar determinante para especies ornamentales, aromáticas, cítricos jóvenes y pequeños arbustos cultivados en patios y balcones. Por eso, los viveristas suelen aplicar una serie de medidas preventivas antes de cada ola polar.
Agrupar, elevar y proteger
Uno de los recursos más simples consiste en reunir las macetas formando grupos, preferentemente contra una pared orientada al norte o bajo una galería protegida del viento. Al estar juntas generan un pequeño microclima que reduce la pérdida de calor.
Otra recomendación es evitar el contacto directo con pisos muy fríos. Colocar las macetas sobre tacos de madera, ladrillos o soportes mejora el drenaje y disminuye el enfriamiento desde la base.
Cuando se anuncian heladas intensas, envolver el recipiente con arpillera, cartón o manta térmica aporta una protección adicional sin impedir la circulación de aire.
Qué plantas necesitan más cuidados
Las especies tropicales, los cítricos jóvenes, las suculentas poco resistentes y las plantas recientemente trasplantadas son las más sensibles. En cambio, plantas como romeros, lavandas, santolinas o gramíneas ornamentales suelen tolerar mejor las bajas temperaturas.
También conviene evitar regar de noche, ya que el exceso de humedad favorece el enfriamiento del sustrato. Lo ideal es hacerlo durante la mañana para que el suelo conserve parte del calor acumulado durante el día.
Con pequeños cambios y unos minutos de trabajo, muchas plantas pueden atravesar el invierno sin sufrir daños importantes.



