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El pueblo cordobés que es un museo a cielo abierto

A 160 kilómetros de la ciudad de Córdoba, un pequeño pueblo serrano resguarda la Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado, un verdadero museo a cielo abierto con miles de pictografías que cuentan la vida de los pueblos originarios.

Senderos, museo y arte rupestre convierten a este pueblo serrano en una escapada ideal para mezclar naturaleza, historia y cultura.

Senderos, museo y arte rupestre convierten a este pueblo serrano en una escapada ideal para mezclar naturaleza, historia y cultura.

La Ruta Natural

A 160 kilómetros de la ciudad de Córdoba, un tranquilo pueblo del norte provincial guarda uno de los tesoros arqueológicos más impactantes del país: la Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado. Entre aleros y cuevas, las paredes de piedra están cubiertas de dibujos que permiten asomarse a más de mil años de historia.

En este paisaje rojizo, inmortalizado en las canciones de Atahualpa Yupanqui, se conservan alrededor de 5.000 pictografías realizadas entre los siglos V y XVI. Son figuras humanas y de animales, escenas de caza y símbolos que, con trazos simples en blanco, negro, rojo y a veces amarillo, muestran cómo vivían, qué creían y cómo veían el mundo los pueblos originarios de la región.

Las pinturas no sólo hablan de la vida cotidiana. También muestran el cambio de época: en los motivos más recientes aparecen jinetes a caballo y grupos armados, las primeras representaciones de los europeos que llegaron a estas tierras. Desde la mirada de los pueblos indígenas, quedó registrado en la roca el inicio de un tiempo nuevo, marcado por el encuentro –y el choque– entre dos mundos.

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Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado: una visita obligada a pocos kilómetros de Córdoba.

Reserva Cultural y Natural Cerro Colorado: una visita obligada a pocos kilómetros de Córdoba.

La importancia de este sitio arqueológico comenzó a reconocerse a principios del siglo XX, gracias al trabajo de investigadores como Leopoldo Lugones, George Gardner y Asbjørn Pedersen. Sus estudios y publicaciones ayudaron a que estas piedras pintadas dejaran de ser un secreto de pocos y se entendieran como un patrimonio cultural que debía protegerse. En 1957, el gobierno de Córdoba declaró a Cerro Colorado Parque Arqueológico y Natural, asegurando su preservación para las generaciones futuras.

Hoy, este pueblo se convirtió en un destino obligado para quienes quieren conocer de cerca la historia profunda del territorio y, al mismo tiempo, disfrutar de la naturaleza serrana. Los senderos señalizados permiten recorrer la reserva, observar las pictografías de forma cuidada y visitar el pequeño museo arqueológico, donde se exhiben objetos hallados en la zona y se explica el contexto de cada hallazgo.

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Paredes cubiertas de pictografías milenarias en Cerro Colorado, el pueblo cordobés que guarda uno de los tesoros arqueológicos más valiosos de Argentina.

Paredes cubiertas de pictografías milenarias en Cerro Colorado, el pueblo cordobés que guarda uno de los tesoros arqueológicos más valiosos de Argentina.

Cómo llegar a este pueblo cordobés

Desde la ciudad de Córdoba hay que tomar la Ruta Nacional 9 hacia el norte durante unos 160 kilómetros, hasta llegar al pueblo de Santa Elena. Desde allí se continúa por la Ruta Provincial 21 hacia el oeste, durante unos 10 kilómetros por camino totalmente pavimentado, hasta el acceso a la reserva de Cerro Colorado.

La reserva, de unas 3.000 hectáreas, se puede visitar de manera gratuita todos los días. Las pinturas rupestres llaman la atención por su fuerza expresiva: las figuras humanas, los animales y los seres mitológicos permiten imaginar cómo era la vida de los antiguos pueblos originarios y cómo era la fauna que habitaba un entorno que hoy ya no existe tal como lo describen las rocas.

Planeá tu visita a este pueblo histórico

Para aprovechar al máximo la experiencia, se recomienda combinar la caminata por los senderos con una visita guiada. Los horarios de apertura son de viernes a domingos y feriados, de 9.30 a 17. Las visitas guiadas a las pinturas se realizan a las 11, 14 y 15.30, con recorridos pensados para todo público.

Entre la calma del pueblo, el silencio de los cerros y las paredes cubiertas de dibujos milenarios, Cerro Colorado ofrece una de las experiencias culturales más singulares de Córdoba: caminar entre paisajes serranos y, al mismo tiempo, leer en la piedra una historia que empezó hace más de mil años.