El pueblo de Córdoba que fue elegido entre los más lindos del mundo
Villa Tulumba es un pueblo del norte de Córdoba con calles empedradas, casonas de adobe, patrimonio religioso y reconocimiento internacional.
Villa Tulumba es un pueblo cordobés reconocido por ONU Turismo por su patrimonio y su identidad histórica.
En este pueblo del norte cordobés, la historia no aparece en una sola esquina, sino en casi todo el recorrido. Villa Tulumba conserva calles empedradas, faroles antiguos, casonas de adobe y un aire colonial que la convirtió en una de las localidades más singulares de Córdoba.
El dato no es menor: Villa Tulumba fue reconocida en 2024 por ONU Turismo dentro del programa Best Tourism Villages, una distinción que puso al pueblo en el mapa internacional por su patrimonio, su identidad cultural y su forma de conservar la vida local.
El origen del lugar se remonta a 1585, lo que la ubica entre las localidades más antiguas de la provincia. Esa profundidad histórica se siente en el trazado, en las fachadas y en una escala urbana que permite caminar el pueblo como si fuera un museo abierto.
Uno de sus grandes símbolos es la iglesia Nuestra Señora del Rosario, conocida como la Catedral del Norte. En su interior se conserva un antiguo tabernáculo barroco tallado en madera de cedro dorada, una pieza de enorme valor patrimonial que refuerza el peso religioso e histórico de Villa Tulumba.
También forman parte del recorrido el Centro de Interpretación del Antiguo Camino Real, las antiguas casonas y distintos espacios vinculados a la memoria del norte cordobés. En este pueblo, cada construcción parece sumar una capa al relato de una región marcada por caminos coloniales, tradiciones y vínculos religiosos.
La experiencia no se agota en el patrimonio. El entorno del norte provincial suma naturaleza agreste, paisajes secos y una tranquilidad que acompaña el ritmo del lugar sin forzarlo. Villa Tulumba no se presenta como una escapada de grandes artificios, sino como un pueblo que conserva carácter propio.
Por eso funciona tan bien como nota y como viaje. Entre calles de piedra, historia colonial y reconocimiento internacional, este pueblo de Córdoba ofrece una experiencia distinta dentro de la provincia, mucho más ligada a la memoria y al tiempo que a la urgencia turística.


