El problema de salud de Lionel Scaloni que también podés tener sin saberlo
El DT reveló que padeció una infección viral tras el Mundial de Qatar. Especialistas explican por qué el estrés aumenta el riesgo y qué le ocurrió a Scaloni.
Hace pocos días, el director técnico de la Selección Nacional, Lionel Scaloni, comentó que tuvo infección viral.
@ArgentinaEl director técnico de la Selección argentina, Lionel Scaloni, sorprendió recientemente al revelar que, después del Mundial de Qatar, atravesó un episodio de herpes zóster, una enfermedad que suele aparecer cuando el sistema inmunológico se debilita. Su testimonio volvió a poner en agenda una patología que afecta principalmente a los adultos mayores, aunque también puede presentarse en personas sometidas a altos niveles de estrés o que padecen enfermedades crónicas.
Los especialistas coinciden en que el caso del entrenador argentino permite comprender cómo las exigencias físicas y emocionales pueden influir sobre su salud afectando las defensas del organismo y favoreciendo la reactivación de un virus que permanece "dormido" durante años.
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Qué es el herpes zóster que atacó a Scaloni
El herpes zóster, conocido popularmente como "culebrilla", es una infección causada por el virus varicela-zóster, el mismo responsable de la varicela. Después de superar esa enfermedad, generalmente en la infancia, el virus no desaparece del organismo. Permanece alojado en los ganglios nerviosos y puede reactivarse décadas más tarde cuando el sistema inmunológico pierde capacidad para mantenerlo controlado.
Se estima que nueve de cada diez personas mayores de 50 años están expuestas a desarrollar herpes zóster en algún momento de su vida.
Estrés, defensas bajas y enfermedades crónicas: los principales factores de riesgo
El médico especialista en Medicina Interna Lucio Criado explica que el estrés intenso y prolongado puede convertirse en un importante desencadenante de la enfermedad. "El caso de Lionel Scaloni es un claro ejemplo de cómo una situación de enorme desgaste físico y emocional puede afectar el funcionamiento del sistema inmune. El estrés sostenido favorece la liberación de cortisol, una hormona que disminuye las defensas y facilita la reactivación del virus", señaló el especialista.
Sin embargo, el riesgo no depende únicamente del estrés. El envejecimiento natural del organismo provoca un proceso conocido como inmunosenescencia, mediante el cual disminuye progresivamente la capacidad del sistema inmune para responder frente a distintas infecciones.
Además, las personas que padecen diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) presentan una mayor probabilidad de desarrollar herpes zóster.
También integran los grupos de mayor riesgo quienes reciben tratamientos oncológicos, viven con VIH o padecen enfermedades autoinmunes como lupus, artritis reumatoidea o psoriasis.
Cuáles son los primeros síntomas del herpes zóster
La enfermedad suele comenzar con molestias localizadas antes de que aparezcan las lesiones visibles.
Los pacientes pueden experimentar:
- Picazón.
- Ardor.
- Hormigueo.
- Dolor intenso.
- Sensibilidad al tacto.
Días después aparecen pequeñas ampollas agrupadas sobre una zona determinada del cuerpo, generalmente en el tórax, abdomen o rostro.
Las complicaciones que trae para la salud
Aunque muchas personas logran recuperarse sin mayores inconvenientes, el herpes zóster puede dejar secuelas importantes. La más frecuente es la neuralgia postherpética, un dolor neuropático persistente que puede extenderse durante varios meses e incluso años después de que desaparecen las lesiones en la piel.
La médica infectóloga Verónica Loggia explica que esta complicación puede afectar significativamente la calidad de vida.
"El problema no termina cuando cicatriza la piel. Muchas personas continúan con un dolor intenso que altera el sueño, limita la movilidad y repercute en el estado de ánimo, favoreciendo incluso cuadros de depresión o aislamiento social", indicó.
Cuando el herpes zóster afecta los ojos
Los especialistas también advierten sobre una de las formas más graves de la enfermedad: el herpes zóster oftálmico.
Cuando la reactivación del virus compromete el rostro y la zona ocular, puede provocar lesiones importantes en las estructuras del ojo y, en casos severos, comprometer la visión de manera permanente. Por ese motivo, recomiendan consultar rápidamente ante la aparición de dolor o erupciones cerca de los ojos.
La importancia de la prevención
La infectóloga Elena Obieta sostiene que cada consulta médica representa una oportunidad para evaluar el riesgo individual y conversar sobre las distintas estrategias de prevención.
"Fortalecer el sistema inmune y conversar con el médico sobre las herramientas preventivas disponibles es fundamental para reducir el impacto del herpes zóster, especialmente en las personas con mayor riesgo", concluyó.
Los especialistas coinciden en que, aunque el estrés es uno de los desencadenantes más conocidos, mantener controladas las enfermedades crónicas, realizar controles médicos periódicos y adoptar hábitos saludables también forman parte de la prevención de una enfermedad que puede resultar mucho más dolorosa de lo que muchos imaginan.