El cansancio ya no se normaliza: por qué cada vez más personas recurren a la sueroterapia
El estrés y el cansancio impulsan el interés por la sueroterapia. En qué consiste este tratamiento y cuándo puede indicarse. Los detalles
El cansancio se volvió parte de la rutina. Qué hay detrás del auge de la sueroterapia. Foto: gentileza de Dra. Florencia Paniego.
Sentirse cansado dejó de ser una situación excepcional para convertirse en una realidad cotidiana para muchas personas. Jornadas laborales extensas, hiperconectividad, pocas horas de sueño, estrés constante y una alimentación desequilibrada forman parte de una combinación que, con el tiempo, puede traducirse en una sensación persistente de agotamiento físico y mental.
Aunque muchas veces ese estado se naturaliza, los especialistas advierten que el cansancio permanente no debería formar parte de la rutina. La falta de energía, las dificultades para concentrarse, los trastornos del sueño o incluso los cambios en la piel y el cabello pueden ser señales de que el organismo necesita una evaluación médica.
En este escenario, comenzó a crecer el interés por tratamientos orientados al bienestar integral. Uno de ellos es la sueroterapia, una práctica que gana cada vez más espacio tanto en la medicina preventiva como en la medicina estética.
Qué es la sueroterapia y por qué cada vez más personas la eligen
La sueroterapia consiste en la administración intravenosa de vitaminas, minerales, antioxidantes y otros nutrientes seleccionados según las necesidades de cada paciente. Florencia Paniego (M.N. 94.996), médica dermatóloga, explica que el creciente interés por esta práctica está relacionado con un cambio en la manera de entender la salud.
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"Cada vez son más las personas que llegan a la consulta con una sensación difícil de explicar, pero fácil de reconocer: se sienten agotadas. No necesariamente están enfermas ni presentan una patología específica, pero refieren falta de energía, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño, estrés persistente y una sensación general de desgaste que impacta en su calidad de vida", señala.
Según la especialista, en la mayoría de los casos ese agotamiento responde a una combinación de factores propios del estilo de vida actual y no necesariamente a una enfermedad puntual.
Cuando el cuerpo empieza a dar señales
El organismo suele manifestar de distintas maneras que algo no está funcionando como debería. La falta de energía sostenida, la dificultad para recuperarse físicamente después del ejercicio, los cambios en la calidad de la piel, la caída del cabello o las alteraciones en el estado de ánimo pueden ser algunas de las señales de alerta.
"El cuerpo suele manifestarse cuando algo no está funcionando de manera óptima. La falta de energía, la dificultad para recuperarse físicamente, los cambios en la piel, el cabello o incluso en el estado de ánimo pueden ser señales de que el organismo necesita atención", señala Paniego.
En qué casos puede indicarse la sueroterapia
La dermatóloga aclara que la sueroterapia no debe entenderse como una solución rápida ni como un tratamiento indicado para todas las personas. "Más allá de las tendencias, es importante comprender que no se trata de una solución mágica ni de una respuesta universal. Como toda intervención médica, debe indicarse de manera personalizada y en función de una evaluación previa que contemple el estado de salud, los hábitos y los objetivos de cada persona, explica la médica.
Cuando existe una indicación médica, la terapia puede utilizarse para acompañar procesos de recuperación, favorecer la hidratación o reponer determinados nutrientes.
Entre los componentes que con mayor frecuencia forman parte de estos tratamientos se encuentran la vitamina C, las vitaminas del complejo B, el magnesio, distintos aminoácidos y antioxidantes como el glutatión, aunque su utilización depende de las necesidades particulares de cada paciente.
La sueroterapia no reemplaza los hábitos saludables
Los especialistas coinciden en que ningún tratamiento puede sustituir los pilares básicos de una buena salud. Una alimentación equilibrada, dormir las horas necesarias, realizar actividad física de manera regular y aprender a gestionar el estrés continúan siendo las herramientas más importantes para prevenir el agotamiento y mejorar la calidad de vida.
"La sueroterapia puede resultar una herramienta útil en determinados casos, especialmente cuando existen necesidades específicas de reposición de nutrientes, hidratación o acompañamiento de ciertos procesos de recuperación", explica Paniego. Sin embargo, recuerda que siempre debe formar parte de un abordaje integral.
Salud y apariencia: una mirada cada vez más integrada
Otro de los cambios que observan los especialistas es que cada vez más personas comprenden que el aspecto de la piel, el cabello o las uñas también puede reflejar el estado general del organismo.
Muchas veces los signos del cansancio no solo afectan la energía diaria, sino que también se hacen visibles en la apariencia física y en la capacidad de recuperación del cuerpo.
En ese contexto, la medicina estética comenzó a incorporar una mirada más amplia, donde el cuidado externo se complementa con estrategias orientadas a mejorar el bienestar general.
Un cambio de paradigma en la medicina preventiva
Paniego sostiene que actualmente las personas ya no consultan únicamente cuando aparece una enfermedad. Existe un interés creciente por prevenir, optimizar la salud y sostener una buena calidad de vida a largo plazo, lo que impulsa tratamientos cada vez más personalizados.
"Vivimos un momento en el que las personas ya no buscan atención médica únicamente para tratar enfermedades. Existe una creciente conciencia sobre la importancia de prevenir, optimizar la salud y sostener una buena calidad de vida a largo plazo. Este cambio de paradigma impulsa el desarrollo de estrategias cada vez más personalizadas, orientadas a acompañar las necesidades particulares de cada individuo."
En ese marco, la especialista concluye que la sueroterapia puede formar parte de ese abordaje cuando existe una indicación médica adecuada. "Más allá de las tendencias, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: escuchar las señales del cuerpo, comprender qué necesita cada persona y construir bienestar de manera sostenida en el tiempo", finaliza.