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Crean vasijas con arcilla mendocina para estudiar cómo evolucionan los vinos durante la crianza

Investigadores de la UNCuyo y el INTA Mendoza analizan el uso de vasijas cerámicas elaboradas con materiales locales para la guarda de vinos.

La Facultad de Artes y Diseño de la UNCUYO entregó vasijas cerámicas desarrolladas con arcillas mendocinas al INTA Mendoza para iniciar ensayos enológicos que evaluarán su desempeño en la guarda y crianza de vinos. Foto: FAD de la UNCuyo.

La Facultad de Artes y Diseño de la UNCUYO entregó vasijas cerámicas desarrolladas con arcillas mendocinas al INTA Mendoza para iniciar ensayos enológicos que evaluarán su desempeño en la guarda y crianza de vinos. Foto: FAD de la UNCuyo.

Antes del acero inoxidable y de las barricas de roble, las civilizaciones antiguas ya utilizaban la cerámica para almacenar y conservar sus vinos. Miles de años después, esa tradición vuelve a despertar interés, pero esta vez acompañada por la ciencia y la innovación tecnológica. En Mendoza, una investigación busca determinar cómo pueden comportarse las vasijas elaboradas con arcillas locales durante el proceso de guarda y crianza.

El proyecto es impulsado por la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional de Cuyo junto al INTA Mendoza y propone un cruce poco habitual: unir el conocimiento cerámico con la industria vitivinícola para desarrollar nuevas alternativas destinadas a la elaboración de vinos.

La iniciativa, denominada “Vasijas densas para vino”, trabaja en la creación de recipientes cerámicos fabricados con arcillas mendocinas y busca evaluar si estas piezas pueden convertirse en una herramienta para los productores.

Equipo de trabajo de la FAD y del INTA.

Equipo de trabajo de la FAD y del INTA.

Vasijas mendocinas a prueba en una bodega experimental

Como parte de una nueva etapa del proyecto, la Facultad de Artes y Diseño entregó al INTA Mendoza un conjunto de vasijas desarrolladas por docentes y estudiantes de las Carreras de Cerámica.

Las piezas fueron trasladadas a la bodega experimental de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA, ubicada en Luján de Cuyo, donde comenzarán los ensayos enológicos.

Allí los especialistas analizarán durante aproximadamente seis meses qué ocurre con un mismo vino almacenado en distintos recipientes. Una parte permanecerá dentro de las vasijas cerámicas y otra será conservada en damajuanas de vidrio utilizadas como referencia.

El objetivo será comparar la evolución de ambos procesos y estudiar posibles diferencias en la crianza.

Qué analizarán los investigadores

Durante la investigación, el equipo técnico realizará controles para observar cómo responde el vino dentro de estas vasijas elaboradas con materiales locales.

Entre los aspectos que serán evaluados se encuentran: la evolución de la oxidación; el comportamiento de los taninos; los cambios en los antocianos, responsables del color del vino; las modificaciones sensoriales que puedan aparecer durante la guarda.

Estos resultados permitirán conocer con mayor precisión qué características aporta la cerámica y cuál podría ser su aplicación dentro de la producción vitivinícola actual.

Una técnica ancestral con mirada sustentable

El uso de recipientes cerámicos para conservar vino tiene miles de años de historia. Sin embargo, el proyecto mendocino busca recuperar esa práctica desde una perspectiva moderna, combinando diseño, ciencia de materiales y necesidades actuales de la industria.

Uno de los principales aportes de la investigación es el desarrollo de pastas de gres elaboradas con arcillas de la provincia, lo que permite poner en valor recursos naturales locales y generar nuevas posibilidades de innovación para la vitivinicultura.

Además, la iniciativa abre la puerta a alternativas de producción vinculadas con materiales regionales y procesos más sustentables.

Formación y trabajo conjunto entre universidad y producción

El proyecto también tiene un fuerte componente educativo. Estudiantes de las Carreras de Cerámica participan de las distintas etapas: desde la investigación de materiales hasta la fabricación de prototipos y la vinculación con organismos científicos.

La propuesta es dirigida por el profesor José Altamira y codirigida por el licenciado Esteban Such. También forman parte del equipo los estudiantes Milada Baraga, Pilar Escudero, Leila Rivero y Julián Vega, junto al acompañamiento del profesor Agustín Herrera, quien colaboró en la elaboración de las vasijas mediante técnicas de torno alfarero.

Los ensayos enológicos estarán a cargo del equipo técnico del INTA Mendoza, encabezado por el ingeniero Roberto Sari. Con este desarrollo, Mendoza suma una nueva experiencia donde la tradición vitivinícola dialoga con otras disciplinas. Una investigación que nace de la arcilla, pasa por el arte y busca aportar nuevas respuestas al mundo del vino.