El aroma que invade las calles de Mendoza en primavera: de qué árbol proviene
Sus pequeñas flores pueden pasar inadvertidas, pero su aroma se reconoce a varios metros. Cómo identificar al árbol que anuncia la primavera mendocina.
Los árboles que hay en Mendoza aportan su aroma característico en primavera. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
No hace falta mirar el calendario para advertir que la primavera comenzó. En algunas calles de Mendoza, la señal llega a través del olfato: un aroma dulce e intenso aparece de manera repentina, acompaña varias cuadras y muchas veces obliga a levantar la vista para descubrir de dónde proviene.
El responsable de buena parte de ese perfume es el paraíso, un árbol habitual en veredas, plazas y jardines del Gran Mendoza. Durante la primavera, su copa se cubre de pequeñas flores en tonalidades lilas y violáceas que pueden resultar difíciles de observar desde abajo, pero que liberan una fragancia inconfundible.
El aroma no se presenta con la misma intensidad en todos los lugares. Depende de la cantidad de ejemplares, el momento de la floración, la temperatura, el viento y hasta la hora del día. En algunas cuadras apenas se percibe; en otras, parece instalarse en el ambiente.
El árbol que se reconoce antes por su perfume
El nombre científico del paraíso es Melia azedarach. Es una especie originaria de Asia que fue extendida por diferentes regiones del mundo como árbol ornamental y de sombra. La base internacional Plants of the World Online, del Real Jardín Botánico de Kew, la describe como una especie propia de ambientes tropicales estacionalmente secos.
Puede alcanzar una altura considerable y desarrolla una copa amplia, una característica que favoreció su incorporación a calles y jardines. Sus hojas están formadas por numerosos folíolos verdes de bordes dentados, mientras que las flores aparecen agrupadas en racimos.
Cada flor posee cinco pétalos claros, generalmente lilas o violáceos, y un centro más oscuro. Por separado son pequeñas; vistas en conjunto, forman manchas de color entre el follaje. Su principal distintivo, sin embargo, es la fragancia.
La escena se repite todos los años: el perfume aparece antes de que muchas personas puedan identificar su origen. No tiene la presencia visual de un jacarandá ni las grandes flores de otros árboles ornamentales, pero consigue transformar por algunos días la experiencia de caminar por la ciudad.
Cómo saber si se trata de un paraíso
Además del aroma y de las flores lilas, existen otros detalles que permiten reconocerlo. El paraíso tiene una corteza oscura y agrietada, hojas compuestas y una copa que suele proyectar abundante sombra.
Después de la floración desarrolla pequeños frutos redondos que, al madurar, adquieren un color amarillo o beige. Esas bolitas pueden permanecer adheridas a las ramas incluso después de la caída de las hojas y constituyen una de las señales más sencillas para identificar la especie durante el resto del año.
Un perfume que puede cambiar de una cuadra a otra
El paraíso no es la única especie que perfuma Mendoza durante la primavera. En jardines y veredas también florecen jazmines, cítricos, aromos y otros árboles o arbustos. Por eso, el olor que se percibe al caminar puede ser una combinación producida por varias plantas cercanas.
La presencia del paraíso se vuelve más evidente en calles donde existen varios ejemplares próximos. Las temperaturas más agradables también favorecen que las personas abran ventanas, permanezcan más tiempo al aire libre y perciban aromas que durante el invierno pasan inadvertidos.
Para algunos, ese perfume está asociado con los primeros días cálidos, las tardes más largas y el regreso de las reuniones al aire libre. Para otros resulta demasiado intenso, especialmente cuando entra en las viviendas o permanece concentrado en calles poco ventiladas.
El aroma no es necesariamente el causante de la alergia
La aparición de aromas intensos coincide con una época en la que aumentan los estornudos, la congestión y la irritación ocular. Sin embargo, sentir el perfume de una flor no significa necesariamente que esa especie sea la responsable de una reacción alérgica.
Durante la primavera circulan pólenes de diferentes árboles, pastos y malezas. A ellos se suman el polvo ambiental y el viento, factores especialmente presentes en Mendoza. Identificar el origen de una alergia requiere una evaluación médica y no puede determinarse únicamente a partir del olor.
El perfume del paraíso funciona, sobre todo, como una señal estacional. Sus flores permanecen durante un período limitado y después dan lugar a los frutos que acompañarán al árbol durante otros meses.
Así, mientras los días comienzan a alargarse y las temperaturas cambian, el paisaje mendocino también se transforma de una manera menos visible. Antes de que la primavera cubra de colores las plazas y los jardines, el paraíso se encarga de anunciarla en el aire.



