Donde la fe se encuentra con la montaña: tres iglesias que sorprenden en Mendoza
Iglesias enclavadas en paisajes únicos de Mendoza convocan tanto a fieles como a turistas en busca de historia y belleza.
San José de la Montaña está abierta a mendocino y turistas todos los fines de semana. Foto: Municipalidad de Luján de Cuyo.
Mendoza es reconocida por sus viñedos, su cordillera y sus paisajes naturales, pero también por una red de iglesias y capillas que, ubicadas en zonas turísticas, se han convertido en puntos de interés para visitantes de todo el país y del exterior. Más allá de las creencias religiosas, estos espacios despiertan curiosidad por su entorno, su arquitectura y la experiencia de calma que ofrecen en medio de la montaña.
Desde Potrerillos hasta Villavicencio, existen templos que combinan espiritualidad, historia y naturaleza, y que hoy forman parte de los recorridos turísticos más buscados. No se trata solo de lugares de culto, sino de escenarios donde el paisaje y el silencio invitan a la contemplación.
Te Podría Interesar
San José de la Montaña: un templo entre el cielo y la cordillera
En lo alto de un cerro del Valle del Sol, en Potrerillos, se alza la parroquia San José de la Montaña, uno de los templos más impactantes desde el punto de vista visual de la provincia. Su ubicación privilegiada permite una vista panorámica del Cordón del Plata, lo que convierte cada visita en una experiencia que combina recogimiento y contacto directo con la naturaleza.
Desde su inauguración como capilla en 2018 y su posterior constitución como parroquia en 2021, el templo se transformó en un punto de referencia tanto para la comunidad católica local como para turistas que llegan atraídos por el paisaje. Sus amplios ventanales permiten que la luz natural y la montaña formen parte de cada ceremonia, un rasgo que despierta admiración incluso entre quienes no profesan la fe católica.
El entorno convirtió a San José de la Montaña en uno de los escenarios más elegidos para celebraciones especiales, como son las bodas. Parejas de Mendoza y de otras provincias encuentran en este lugar un marco distinto, donde el rito se ve acompañado por el silencio de la montaña y la inmensidad del paisaje. A esto se suma una vida parroquial activa, con misas los fines de semana y actividades abiertas a la comunidad y a los visitantes.
Capilla de Villavicencio: patrimonio, historia y arquitectura
Dentro de la Reserva Natural Villavicencio se encuentra la Capilla de Villavicencio, un espacio que integra uno de los conjuntos históricos más emblemáticos de la provincia. Construida en 1941, un año después de la inauguración del Hotel Villavicencio, la capilla forma parte de un sitio declarado patrimonio histórico nacional.
Su arquitectura de estilo neocolonial, con muros blancos y detalles en madera, dialoga con el paisaje serrano que la rodea. El diseño estuvo a cargo del arquitecto Daniel Ramos Correa, quien se inspiró en templos tradicionales de la región. En su interior, la capilla conserva mobiliario original de algarrobo, un armonio histórico y un cuidado trabajo artesanal en madera y mayólicas.
Uno de los aspectos que más llama la atención de los visitantes es su acústica, pensada para amplificar el sonido de manera natural, y la presencia de una obra pictórica de gran valor artístico que representa La Última Cena. Estos elementos convierten a la capilla en un atractivo no solo religioso, sino también cultural y patrimonial.
Abierta al público durante gran parte de la semana, la Capilla de Villavicencio suele ser una parada obligada para quienes recorren la reserva. Muchos turistas ingresan movidos por la curiosidad arquitectónica o por el deseo de conocer un espacio histórico, y encuentran allí un ámbito de silencio y contemplación que contrasta con la vastedad del paisaje mendocino.
Virgen de las Nieves en Vallecitos: fe y refugio en la alta montaña
A más de 2.100 metros sobre el nivel del mar, en Vallecitos, se levanta la Capilla Virgen de las Nieves, un templo íntimamente ligado a la historia de la Obra de Don Bosco en Mendoza. Rodeada por la Cordillera de los Andes, esta capilla fue construida a fines de la década de 1940 con rocas de la zona, siguiendo un estilo colonial argentino que se integra de manera natural al entorno.
Desde sus orígenes, el lugar fue pensado como un espacio de descanso, encuentro y reflexión para sacerdotes, jóvenes y familias. Con el paso del tiempo, el predio se amplió y dio origen al refugio El Chacay, que hoy forma parte de la memoria afectiva de generaciones vinculadas a la comunidad salesiana.
La capilla permanece abierta al público y es visitada tanto por quienes participan de actividades religiosas como por montañistas, excursionistas y turistas que llegan atraídos por el paisaje y la historia del lugar. El sonido del río cercano, el aire de montaña y la sencillez del templo generan una atmósfera que invita al recogimiento, incluso a quienes se acercan sin motivaciones religiosas.
Turismo religioso y cultural: una experiencia en crecimiento
Estos tres templos comparten una característica central: su capacidad de atraer a públicos diversos. En todos los casos, el entorno natural cumple un rol clave, transformando la visita en una experiencia que va más allá de lo estrictamente religioso. La arquitectura, la historia y el paisaje funcionan como puertas de entrada para turistas que buscan conocer Mendoza desde otra perspectiva.
El turismo religioso y cultural ha crecido en la provincia, impulsado por propuestas que integran patrimonio, identidad y naturaleza. Iglesias y capillas de montaña se consolidan así como espacios donde la fe convive con la curiosidad, el silencio y la contemplación.




