Rutas espirituales en Mendoza: destinos para reconectar con la energía natural
Las vacaciones de invierno pueden ser una buena oportunidad para visitar destinos mendocinos consideraros espirituales y míticos.
El Cerro Tunduqueral queda en Uspallata.
Municipalidad de Las HerasEn tiempos en los que el bienestar emocional y la conexión interior se vuelven cada vez más valorados, el turismo místico ha emergido como una tendencia en crecimiento. Esta modalidad propone un tipo de viaje distinto, donde la búsqueda de equilibrio, espiritualidad y contacto con la naturaleza se convierten en protagonistas.
Mendoza, con su geografía imponente y rica en leyendas, se presenta como un escenario ideal para quienes desean vivir experiencias transformadoras y recorrer las rutas espirituales que posee.
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Piedra Isidris: leyenda y misterio en El Challao
En las cercanías de la Ciudad de Mendoza, a unos 16 kilómetros, se encuentra uno de los lugares más enigmáticos de la provincia: la Piedra Isidris. Situada al pie del cerro Arco, en la Quebrada del Durazno, esta formación ha sido objeto de mitos y relatos desde hace décadas. La escritora mendocina Verónica Lizana C., conocida como Kervher, plasmó en su obra "Isidris - Ciudad Dorada Intraterrena" la idea de una ciudad paradimensional oculta en la zona, a la que solo algunas personas sensibles podrían acceder energéticamente.
Este lugar, de acceso gratuito aunque emplazado en propiedad privada, sigue atrayendo a curiosos, aventureros y creyentes en energías sutiles, muchos de los cuales asocian Isidris con leyendas similares al mítico Cerro Uritorco en Córdoba.
Valle de Uco: viñedos, meditación y portales energéticos
Más allá de sus reconocidas bodegas, el Valle de Uco se ha convertido en un escenario elegido para actividades que combinan bienestar y naturaleza. Sesiones de yoga entre viñedos y caminatas por escenarios imponentes.
Dentro de este entorno, la Pampa del Durazno en Tunuyán es señalada por muchos como un "portal energético". Rodeada de cerros, se accede desde la base del cerro San Pedro y es conocida por relatos que van desde avistamientos de ovnis hasta su supuesto carácter de umbral hacia otras dimensiones. Aunque no hay evidencias científicas, la energía que los visitantes sienten en el lugar forma parte de su atractivo místico.
Puente del Inca: naturaleza y espiritualidad en la alta montaña
Otro de los íconos de Mendoza con fuerte carga simbólica es el Puente del Inca. Ubicado a 2.700 metros sobre el nivel del mar, en plena Cordillera de los Andes, este monumento natural no solo impresiona por su belleza geológica, sino también por la leyenda ancestral que le da nombre. Según la tradición, un puente humano formado por guerreros petrificados permitió que un príncipe inca llegara a las aguas termales curativas del lugar.
Hoy, el Puente del Inca forma parte del legendario Camino del Inca, una ruta milenaria de más de 5.000 kilómetros. Su entorno invita al recogimiento y la contemplación, en un marco natural que asombra en cualquier estación del año.
Cerro Tunduqueral: petroglifos y conexión ancestral
A pocos kilómetros de Uspallata, el Cerro Tunduqueral se destaca no solo por su paisaje, sino también por su invaluable valor arqueológico. En este cerro, a unos 2.000 metros de altura, se conservan más de 400 petroglifos prehispánicos distribuidos en distintas rocas, testimonio del paso y la cultura de antiguos pueblos originarios.
El Tunduqueral no solo permite un contacto directo con la naturaleza, sino también una experiencia de introspección en un sitio donde la historia, la energía y el misterio se entrelazan.





