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Depilación definitiva: por qué pueden aparecer quemaduras o volver a crecer el vello

Especialistas alertan que una mala aplicación de la depilación definitiva puede generar quemaduras y crecimiento indeseado del vello.


La depilación definitiva se ha convertido en uno de los tratamientos estéticos más demandados de los últimos años. Sin embargo, detrás de la promesa de eliminar el vello de forma permanente existen dudas frecuentes que preocupan a muchos pacientes: ¿por qué en algunos casos vuelve a crecer el vello? ¿Es posible sufrir quemaduras durante el tratamiento?

Los especialistas coinciden en que ambos escenarios pueden ocurrir y que, en la mayoría de los casos, están relacionados con factores biológicos propios del paciente o con una evaluación inadecuada antes de la aplicación del láser.

"La depilación definitiva no consiste simplemente en pasar un láser sobre la piel. Es un procedimiento que requiere evaluación, criterio clínico y conocimiento de los agentes físicos que se están utilizando", explica Romina Payán Pizarro, kinesióloga dermatofuncional (MP 1452).

depilación definitiva láser (1)

Cómo funciona la depilación definitiva

La tecnología láser utilizada para depilar actúa sobre la melanina presente en el folículo piloso. La energía emitida por el equipo se transforma en calor y genera una lesión controlada sobre la raíz del pelo para impedir o dificultar su crecimiento futuro.

Sin embargo, el tratamiento no actúa sobre todos los pelos al mismo tiempo. El láser resulta efectivo únicamente cuando el vello se encuentra en una determinada fase de crecimiento, por lo que son necesarias varias sesiones para alcanzar resultados duraderos.

"Muchas personas creen que el láser simplemente debilita el pelo. En realidad, lo que busca es producir una lesión controlada sobre el folículo piloso utilizando parámetros específicos para cada paciente", señala la profesional.

¿Por qué puede volver a crecer el vello?

Una de las principales razones es que no todos los folículos se encuentran activos al momento de cada sesión. Algunos permanecen en reposo y pueden comenzar a producir vello meses después.

También existen factores hormonales que pueden influir directamente en los resultados. Alteraciones endocrinas, cambios hormonales, determinadas patologías o algunos medicamentos pueden estimular nuevamente el crecimiento del vello incluso después de un tratamiento exitoso.

Por ese motivo, los especialistas prefieren hablar de reducción permanente del vello y no de eliminación absoluta en todos los casos.

"No existen protocolos universales. Cada paciente tiene características propias y la dosificación debe adaptarse a su tipo de piel, color de vello, antecedentes médicos y situación hormonal", explica Payán.

El efecto rebote: cuando aparece más vello

Aunque no es frecuente, existe una complicación conocida como hipertricosis paradójica o efecto rebote. Se trata de un fenómeno por el cual determinadas zonas pueden experimentar un aumento del crecimiento del vello luego de una aplicación inadecuada o cuando se utilizan parámetros insuficientes para generar la lesión térmica necesaria sobre el folículo.

Este efecto suele observarse con mayor frecuencia en áreas influenciadas por factores hormonales y es uno de los motivos por los cuales la evaluación profesional resulta fundamental.

Quemaduras, manchas y otros riesgos que pueden evitarse

La depilación definitiva es considerada un procedimiento seguro cuando se realiza correctamente. Sin embargo, una mala aplicación puede provocar efectos adversos que van desde irritaciones temporales hasta quemaduras y alteraciones de la pigmentación.

Los especialistas advierten que los tatuajes, lunares y zonas naturalmente más pigmentadas de la piel requieren especial atención antes de cada sesión.

La razón es simple: el láser busca la melanina para actuar sobre el folículo piloso. Cuando esa energía impacta sobre áreas que concentran grandes cantidades de pigmento, como un tatuaje o un lunar, el riesgo de lesión aumenta considerablemente.

"Las quemaduras sobre tatuajes, lunares o zonas hiperpigmentadas suelen producirse cuando no existe una evaluación adecuada o cuando no se toman las medidas de protección necesarias antes de la aplicación", advierte Romina Payán.

Las consecuencias pueden incluir enrojecimiento intenso, ampollas, manchas claras u oscuras y, en algunos casos, lesiones que requieren seguimiento dermatológico.

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La importancia de la evaluación previa

Antes de comenzar un tratamiento de depilación definitiva, los profesionales deben analizar múltiples variables. Entre ellas se encuentran el fototipo de piel, el color y grosor del vello, la presencia de tatuajes, lunares, antecedentes médicos, medicación habitual, exposición solar reciente y posibles alteraciones hormonales.

Toda esta información permite ajustar los parámetros del equipo y minimizar riesgos. Además, los especialistas recomiendan informar cualquier cambio de salud durante el tratamiento para adaptar las sesiones cuando sea necesario.

La tecnología es importante, pero no lo es todo

En un mercado donde la publicidad suele centrarse en la potencia de los equipos, los expertos recuerdan que los resultados no dependen únicamente de la tecnología utilizada. La formación de quien realiza el procedimiento, la capacidad para evaluar cada caso y el conocimiento de la fisiología de la piel son factores determinantes para lograr un tratamiento seguro y efectivo.

"El objetivo no es solo eliminar el vello. También debemos proteger la salud de la piel. Por eso es fundamental que el tratamiento sea realizado por profesionales capacitados que sepan evaluar, dosificar y actuar frente a cualquier situación que pueda surgir", concluye Romina Payán.

A medida que crece la demanda de este procedimiento, los especialistas recomiendan informarse adecuadamente y comprender que los mejores resultados no dependen únicamente del equipo, sino del criterio profesional con el que se aplica.