Del placar de los abuelos a la calle: la tendencia vintage que pisa fuerte en Mendoza
Chalecos tejidos, mocasines, pantalones de vestir y prendas que usaron nuestros abuelos vuelven a la calle con una nueva estética: el Grandpacore.
Último Apolo es una de la banda de Mendoza que utiliza esta moda vintage. Foto: @lemour.mp4 en Instagram.
Durante años, muchas prendas que estaban guardadas en el placard de los abuelos parecían condenadas al olvido: chalecos tejidos, sacos de lana, mocasines, pantalones de vestir, camisas a cuadros, boinas, cardigans, camperas de corderoy y sweaters con rombos. Hoy, esas mismas piezas vuelven a circular con otro nombre y otra lectura estética: Grandpacore o Eclectic Grandpa.
La tendencia, que ganó fuerza en redes sociales y en el street style internacional, rescata una forma de vestir asociada al “abuelo elegante”: cómoda, nostálgica, algo intelectual y con fuerte impronta vintage. Medios especializados como InStyle describen el Grandpacore como una estética construida con tejidos gruesos, mocasines usados, pantalones de tiro alto, anteojos llamativos, cuadros, texturas y prendas acumuladas con el tiempo, más que compradas de golpe.
La clave no está en disfrazarse, sino en reinterpretar esas piezas antiguas con ropa actual. Un chaleco tejido puede combinarse con jean recto y zapatillas. Una camisa de franela puede llevarse abierta sobre una remera básica. Un pantalón de vestir heredado puede actualizarse con una campera corta o un sweater oversized.
Por qué vuelve esta estética
El regreso del Grandpacore se explica por varios factores. Por un lado, hay una búsqueda de prendas con historia en un momento en que muchas personas intentan alejarse del consumo rápido. Por otro, el invierno favorece las texturas que definen esta tendencia: lana, paño, cotelé, cuero, tejidos artesanales y prendas de abrigo.
También hay una razón económica. En un contexto en el que vestirse puede representar un gasto importante, revisar el placard familiar o comprar en ferias americanas permite armar looks con identidad sin invertir grandes sumas. En Mendoza, como en otras ciudades del país, las ferias de ropa usada, la moda circular y los espacios vintage crecieron al ritmo de los cambios de consumo. Medios locales han registrado el auge de estos espacios, que van desde locales organizados hasta ventas en patios, casas particulares y ferias difundidas por redes sociales.
“Me puse el chaleco de mi abuelo y todos me preguntaron dónde lo compré”
Entre los mendocinos, la tendencia aparece más como práctica espontánea que como etiqueta de moda. Muchas personas ya venían usando prendas heredadas sin llamarlas Grandpacore.
Martina, de 28 años, vive en Ciudad y cuenta que empezó a usar ropa de su abuelo casi por casualidad. “Encontré un chaleco tejido en la casa de mi mamá. Era de mi abuelo y estaba impecable. Me lo puse con un jean ancho y una camisa blanca, y todos me preguntaron dónde lo había comprado. Ahí me di cuenta de que no hacía falta salir a comprar algo nuevo para tener un look distinto”, relata.
A Tomás, de 34 años, le pasó algo parecido con unos mocasines. “Eran de mi viejo. Al principio me parecían muy formales, pero los empecé a usar con pantalón de jean y medias visibles. Cambia totalmente el outfit. Tiene algo clásico, pero también canchero”, dice.
En el caso de Laura, de 25 años, la prenda rescatada fue un saco de lana marrón. “Lo tenía guardado mi papá. Es pesado, abrigado y de una calidad que hoy cuesta encontrar. Lo uso con zapatillas y cartera chica. Me gusta porque no parece comprado en serie”, explica.
Cómo armar un look Grandpacore sin gastar un peso
El primer paso es revisar placares familiares. No solo el propio: también el de padres, abuelos, tíos o familiares que hayan guardado prendas de buena calidad. La búsqueda debería concentrarse en tejidos, camisas de cuadros, pantalones de vestir, sacos, chalecos, camperas de cotelé, mocasines, cinturones de cuero y bufandas.
Una vez elegida la prenda vintage, el secreto está en equilibrarla con algo moderno. Si el chaleco tiene mucha presencia, puede combinarse con una remera blanca, jean recto y zapatillas urbanas. Si el pantalón es muy clásico, conviene sumarle una campera actual o una polera ajustada. Si los mocasines parecen demasiado formales, funcionan muy bien con medias visibles, denim o prendas más relajadas.
También importa el talle. El Grandpacore permite jugar con prendas amplias, pero no todo tiene que quedar grande. Una sola pieza oversized alcanza para construir el efecto. El resto del look puede equilibrarse con cortes más actuales.
Los colores más asociados a esta estética son marrón, verde oliva, beige, gris, bordó, azul marino y crudo. Los estampados clásicos también suman: rombos, cuadros, rayas finas y texturas tejidas.
Qué buscar en una tienda de segunda mano
Para quienes no tienen prendas heredadas, las ferias americanas y tiendas de segunda mano son una buena alternativa. En Mendoza, la oferta creció y se diversificó. Algunas funcionan como ferias temporales, otras como showrooms, locales vintage o cuentas de Instagram que anuncian fechas, drops y puntos de encuentro. También existen propuestas de moda circular, upcycling y ferias de diseño que combinan ropa usada con intervención de prendas.
A la hora de comprar, conviene mirar más allá de la tendencia. Lo primero es revisar costuras, botones, cierres, manchas, olor y estado general de la tela. En prendas de lana, es importante controlar que no tengan agujeros. En mocasines o zapatos, la suela y el interior dicen mucho sobre cuánto uso tienen por delante.
También es clave probar combinaciones antes de comprar. Una prenda vintage puede ser hermosa en la percha, pero difícil de usar si no dialoga con lo que ya existe en el placard. La mejor compra es aquella que permite armar al menos tres looks distintos.