Cuando "Todo preso es político" me explicó la historia que ya conocía
Un recital de Los Redondos en 1992, una canción inolvidable y el recuerdo de un hombre justo que fue preso político.
Hoy murió físicamente Carlos Alberto "El Indio" Solari.
Archivo.El 3 de octubre de 1992 fui solo a ver a los Redondos al Centro Municipal de Exposiciones de Buenos Aires. Lo que parecía un recital más terminó siendo una experiencia profundamente personal. La segunda canción de la noche, Todo preso es político, quedó asociada a alguien que influyó en mi vida.
Los Redondos y la segunda canción
Fueron dos recitales consecutivos, el 2 y el 3 de octubre, en el antiguo Centro Municipal de Exposiciones de Buenos Aires, una ciudad que atravesaba una verdadera era dorada de los conciertos internacionales en Ríver y Vélez. Para entonces yo ya había asistido a muchos shows, pero siempre acompañado por amigos. Esta vez no.
Era el momento de La Mosca y la Sopa. Los dos hits eran Nadie es perfecto y Mi perro dinamita, el tema más difundido del disco. Sin embargo, varias personas me recomendaron que no fuera solo al recital, porque como tengo diabetes tipo 1 podía tener una hipoglucemia. Fui igual. Eran los Redondos. Elegí el recital del 3 de octubre, creyendo que podía ir menos gente. No. Estuvo tan lleno como el de la noche anterior.
Del pogo al flechazo en la memoria
El recital comenzó con Oktubre. Apenas sonaron los primeros acordes, el pogo me desplazó veinte metros hacia atrás. Después otros veinte para un lado y luego para el otro. Así, durante minutos eternos.
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Todo cambió con la segunda canción, Todo preso es político porque me sentí leído por el Indio Solari. Al punto que directamente me lo explicó todo con esa canción.
Una canción que me atravesó por completo
Lo recuerdo porque durante toda mi infancia y adolescencia fue la persona más respetada que conocí, siempre de buen humor caminaba con bastón por una dolorosísima artrosis que padecía. Apenas podía caminar y manejar el auto. Tenía un hijo chico que nunca pudo jugar con él. Creo que eso fue lo que más lamentó. No sé de dónde sacaba el buen humor e ingenio que tuvo. Además, muy inteligente y humilde, como lo eran los que se criaron en el campo.
Esa enfermedad que cada vez le inflamaba más las rodillas y las manos la tenía por una causa. Según los médicos, por una causa concreta: la cárcel. Y ese es el motivo por el que Todo preso es político me atravesó por completo.
Nunca pensé que un recuerdo de la infancia podía emerger tan efusivamente en un pogo compartido con diez mil personas. Fue así. Porque esa persona con el cuerpo destruido por la artrosis hoy lo recuerdo como la persona más justa, inteligente, prudente, sabia y totalmente desprendido de lo material y en generosidad que conocí. Es que claro: no era adicto ni fan de algo porque la vida le había enseñado a no tener nada de nada en la prisión más fría de Argentina durante los años en que los derechos humanos no existían. Se la jugó cuando nadie se la jugaba y como le pasó a Jesús, pasó por un juicio que fue una comedia y lo mandaron a la peor cárcel de Argentina. Veinte años después de recuperar la libertad, el cuerpo le pasó factura con la artrosis. Y esa enfermedad le impidió jugar con sus hijos. En fin, una historia que no sé por qué a ciertas personas las hacen más fuertes y virtuosas. Al punto que durante muchos años fue mi referente y el de muchas personas más también.
Por algún motivo (será por la magia del rocanrrol) esa noche Todo preso es político me lo explicó todo. Ese fue el recuerdo que me acompañó durante todo aquel 3 de octubre de 1992.

