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Cuando la pasión del fútbol genera indiferencia: por qué soy un antimundial

La camiseta, la previa, las vuvuzelas, los gritos y las cábalas no me interesan. El Mundial me parece un horror, pero no soy el único grinch del fútbol.

Un grinch del fútbol

Un grinch del fútbol

Foto: Archivo MDZ

Con los años el fútbol nunca logró capturar mi atención, todo lo contrario, la época de mundial me genera una especie de irritación. La furia desmedida, los espacios públicos destrozados por los festejos, las noticias constantes de violentas peleas entre simpatizantes y las locuras que hace la gente por viajar a alentar a la selección. Es que justamente en este deporte se genera un fanatismo desmedido y muchas veces -a mi entender- peligroso. Por otro lado en los colegios si juega Argentina en horario de clases nadie asiste o se dejan de dictar las materias para ver el partido. Podría enumerar muchas cosas que pasan en el mundo, pero sobre todo en Mendoza que es donde vivo.

En el pasado mundial de Qatar 2022, cuando jugó la Selección argentina preferí ver una peli o cualquier cosa con auriculares para no escuchar los gritos de gol, onomatopeyas de desilusión ni nada parecido. En la final contra Francia vi por primera vez el clásico film de cine catástrofe "Infierno en la torre", también recuerdo haber visto dos o tres capítulos de "María la del barrio" en la fecha del enfrentamiento contra Croacia.

La pasión y la locura por el fútbol no llegan no llegan a todas las personas, hay quienes eligen mantenerse al margen de la fiebre mundialista.

La pasión y la locura por el fútbol no llegan no llegan a todas las personas, hay quienes eligen mantenerse al margen de la fiebre mundialista.

Me conforta saber que no soy el único al que le importa un comino este Mundial 2026, salir a la calle y buscar personas que les pase lo mismo que a mi para poder hacer el video para las redes sociales de MDZ realmente no me costó más tiempo que cualquier otro reel en el que requiero la palabra de la gente en la calle. No simpatizar con el fútbol ni gastar dinero en merchandising de Argentina o eludir reuniones en las que los partidos son el centro de atención no me transforma en un fenómeno de circo, frente a aquellos que se rasgan las vestiduras cuando pierde la Selección, insultan, gritan y rompen todo si es necesario para demostrar que la pasión es eso.

Si tengo que buscar un recuerdo primigenio de mi animadversión respecto al soccer -como le dicen en Estados Unidos-, inmediatamente caigo en las pseudoclases de gimnasia del colegio secundario que constaban casi exclusivamente de partidos de fútbol como protagonista. En aquellos intensos momentos, los compañeros de curso vivían la competición que proponía el profesor casi con la emoción de un mundial. Yo ya manifestaba mi repulsión, le tenía miedo a la pelota por ser corto de vista y usar anteojos, además no me interesaba en lo absoluto, prefería hacer ejercicios, pero eso no sucedía. Como siempre era el último en ser “elegido” para formar parte del equipo del horror, desde luego me ponían como arquero, y en forma de protesta -también por seguridad- me sentaba de espaldas en un rincón del arco. Los insultos y gritos no se hacían esperar y las malas calificaciones en la libreta tampoco.

No soy el único grinch del Mundial

Cada 4 años la pasión y la euforia desmedida por el fútbol copan las calles, las noticias , las publicidades y todo lo que pueda abarcar. Este año el Mundial 2026 no fue la excepción. Sin embargo, en la verede de enfrente muchas personas continúan manteniéndose indiferentes ante los partidos más importantes y toda la parafernalia mundialista.

Mirá el video con los testimonios de personas antimundial en el centro mendocino:

MDZ salió a las calles mendocinas para intentar encontrar a esas personas que no se sienten identificadas con la fiebre de este fastuoso torneo deportivo. Si bien algunos no ven los partidos por nervios, luego disfrutan del triunfo, pero a muchos otros directamente no les interesa, grupo con el que me identifico. Una de las transeúntes interceptadas por nuestro micrófono reveló que prefiere salir de compras ya que en los shoppings no hay nadie. Otras entrevistadas prefieren dormir, si es que los partidos que abducen a los amantes de este deporte se realizan en horas de la sagrada siesta. Un joven en plena calle Arístides expresó: “Me gustaría que ese mismo nivel de patria esté en otros momentos”.