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Entrá y mirá lo que le hace el frío a tu piel: te contamos cómo cuidarla

Te explicamos por qué las bajas temperaturas dañan tu piel y lo más importante: cómo cuidarla. Seguí estos tips.
Un sueño que puede tener varias revelaciones. Foto: Freepik

Un sueño que puede tener varias revelaciones. Foto: Freepik

Durante el otoño y el invierno, las bajas temperaturas no solo afectan la rutina diaria, sino también la salud de la piel. El frío intenso, sumado a los cambios repentinos entre ambientes calefaccionados e intemperie, provoca un deterioro progresivo de la barrera cutánea natural. Las zonas más expuestas del cuerpo -como el rostro, las manos, los labios y el cuello- suelen ser las más perjudicadas: se resecan, se agrietan y, en algunos casos, llegan a lesionarse.

Cuando las temperaturas descienden, los capilares de la piel se contraen. Esta vasoconstricción reduce la oxigenación y la llegada de nutrientes a las células cutáneas. Además, la producción de sebo disminuye, lo que favorece la evaporación de la humedad natural. Como resultado, la piel pierde elasticidad, se torna tirante y puede generar picazón o incomodidad.

Las principales afecciones asociadas a la exposición al frío

  • Sabañones: lesiones inflamadas, rojizas o violáceas que suelen aparecer en los dedos, la nariz, las mejillas y las orejas. Pueden generar picazón, dolor y, en algunos casos, ampollas o úlceras.
  • Urticaria por frío: reacción cutánea que provoca la aparición de ronchas a los pocos minutos de estar expuesta la piel a temperaturas bajas. Por lo general, se resuelve de forma espontánea.
  • Quemaduras solares invernales: se presentan con frecuencia en quienes realizan deportes en la nieve. La radiación ultravioleta, al reflejarse en la superficie blanca, se potencia, y su efecto se intensifica a mayor altitud.
  • Sequedad e irritación: la piel pierde su función protectora, lo que se manifiesta en enrojecimiento, descamación y molestias, especialmente en las manos.
Los especialista recomiendan hidratar la piel con cremas. Foto: Freepik.

Cómo prevenir el daño cutáneo durante el invierno

Para evitar estas afecciones, es fundamental implementar cuidados específicos durante los meses fríos:

  • Hidratación externa: se recomienda aplicar cremas no grasas sobre la piel aún húmeda, especialmente en el rostro y las manos, luego del baño o lavado.
  • Hidratación interna: beber agua con frecuencia ayuda a mantener el equilibrio hídrico del cuerpo y la piel.
  • Duchas tibias: el agua muy caliente contribuye a la deshidratación cutánea. Se aconseja ducharse con agua templada y finalizar con un chorro de agua fría.
  • Productos adecuados: utilizar jabones suaves, dermatológicamente testeados, que respeten el pH cutáneo.
  • Protección solar: aún en invierno, es importante usar protector solar de alto factor, sobre todo en zonas de nieve, y no olvidar los labios.

Cuidados especiales para manos y labios en días fríos

Las manos, de acuerdo con el el blog de Andrómaco, requieren una atención especial durante el invierno:

  • El uso de guantes ayuda a prevenir lesiones, grietas y resecamiento.
  • Se sugiere evitar tejidos como la lana en contacto directo con la piel, ya que pueden irritarla; en su lugar, optar por telas suaves como el algodón.
  • El lavado debe hacerse con agua tibia y finalizar con agua fría para cerrar los poros. Es preferible no usar secadores de aire.
  • Aplicar cremas hidratantes varias veces al día y antes de dormir contribuye a mantener la piel suave y protegida.
Protegerse las manos con guantes ante el frío es otra de la recomendaciones. Foto: Freepik.

En cuanto a los labios:

  • Se recomienda el uso frecuente de emolientes o bálsamos hidratantes, ya que la piel en esta zona es especialmente fina y propensa a agrietarse.
  • Es importante evitar lamer los labios, ya que la saliva puede generar un alivio momentáneo, pero luego intensifica la resequedad.
  • Las grietas deben tratarse de inmediato para prevenir infecciones.
  • También se aconseja utilizar protector solar labial, especialmente en situaciones de exposición prolongada al sol o en altitudes elevadas.