El paraíso brasileño con aguas turquesas que es perfecto para visitar en marzo y abril
Si bien el verano ya está terminando, todavía hay playas que pueden visitarse en marzo, abril e incluso mayo. Destinos ideales para quienes buscan relajarse en un entorno paradisíaco, con aguas cálidas y paisajes inolvidables. En Brasil, hay un destino con mar turquesa, palmeras y tranquilidad, comparable a los rincones más codiciados del mundo.
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En el Nordeste de Brasil, en Alagoas, se encuentra São Miguel dos Milagres, un pequeño pueblo de pescadores con apenas 8.000 habitantes, situado a 100 kilómetros de Maceió. Un destino que cada vez gana más popularidad y que conviene visitar antes de que se masifique.
Además, forma parte de la ruta ecológica “Costa de los Corales”. En total, esta ruta se extiende por 25 kilómetros a lo largo de la costa de los estados de Pernambuco y Alagoas, donde se suceden pequeños destinos accesibles a pie, en bicicleta, en jangada (lanchas planas que no dañan los corales) o en paseos en buggy, una experiencia clásica en la zona.
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La playa paradisíaca de Brasil que ofrece aguas cálidas durante abril
La temperatura promedio en Alagoas durante marzo y abril es de 26°C, aunque debido a su cercanía con el Ecuador, hay días en los que las máximas superan los 30°C, lo que permite disfrutar del mar y la playa con un clima ideal.
La ruta ecológica cuenta con cinco playas muy preservadas que pueden recorrerse caminando, aunque el acceso entre ellas puede complicarse con la marea alta.
Porto da Rua tiene una costanera amplia, bordeada de palmeras, y su gran atractivo son las piscinas naturales formadas por los corales. Cuando la marea baja, el mar se "retira" y hay que caminar varios metros para acceder al agua.
Toque, ubicada al lado, tiene características similares y junto a la playa de São Miguel dos Milagres suele ser el punto de partida de las excursiones en lancha para hacer snorkel en las piscinas naturales y bancos de arena.
La playa del Riacho se destaca por sus aguas calmas y cálidas, lo que ha valido a toda la región el apodo de “Caribe brasileño”. Desde aquí se puede caminar hasta la playa de Marceneiro, casi desierta, donde se encuentra la pequeña iglesia de São Miguel dos Milagres, uno de los atractivos imperdibles.
Por último, la Praia do Patacho sorprende con sus cocoteros, aguas traslúcidas y su proximidad a una oferta hotelera sofisticada y exclusiva, ideal para quienes buscan una estadía con mayor confort.

