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El pueblo argentino que atrae la atención del mundo

Este apacible pueblo, con menos de 300 habitantes, guarda una historia llena de tesoros. Sus calles empedradas y casas de piedra transportan a los visitantes a otra época mientras lo recorren.
Foto: Felicitas Oyhenart
Foto: Felicitas Oyhenart

Los fines de semana son momentos ideales para encontrarse con uno mismo y escapar del ritmo cotidiano. En San Luis, hay un pequeño pueblo que permite desconectarse por unos días y disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza en su máxima expresión.

San Luis cuenta con diversas localidades serenas, cada una con su propia identidad. Sin embargo, hay un pueblo en particular que parece detenido en el tiempo, pintoresco y poco explorado, considerado por muchos como uno de los rincones más encantadores de la provincia.

Este destino especial es La Carolina, una pequeña localidad serrana de tan solo 300 habitantes que alberga una mina de oro abandonada. Aquí, los visitantes pueden vivir la experiencia de un día como minero y simular la búsqueda de oro en el río amarillo, cuyo característico color se debe a los minerales presentes en el agua.

La Carolina es un tranquilo pueblo para conectar con la naturaleza. Foto: Lilia Acevey

Ubicada a 80 kilómetros al norte de la Ciudad de San Luis, La Carolina se encuentra a los pies del Cerro Tomolasta, a 1.600 metros sobre el nivel del mar. Su casco histórico ofrece aire puro y está rodeado de hermosos arroyos. Sus calles recientemente empedradas y sus casas revestidas en piedra originaria conservan el encanto de un pueblo colonial que mantiene viva su esencia.

La historia de este pintoresco pueblo

El pueblo recibió el nombre de La Carolina en 1794, cuando el virrey Sobremonte, entonces gobernador intendente de Córdoba del Tucumán, decidió cambiar su denominación original de San Antonio de las Invernadas.

La Carolina es un pueblo de aproximadamente 300 habitantes. Foto: Lilia Acevey

El oro se convirtió en parte fundamental de su historia cuando Don Tomás Lucero, vecino del lugar, descubrió el metal precioso y lo llevó a aquilatar en Córdoba. Esto atrajo a numerosos buscadores de fortuna al pueblo. En respuesta, el marqués ordenó estudiar el terreno y trajo un trapiche de minerales para moler el oro extraído de La Carolina, el cual posiblemente luego se trasladó a la localidad de El Trapiche. Hoy en día, el oro es escaso, pero algunos lugareños aún mantienen la esperanza de encontrar pequeños rastros del metal cuando el río crece y arrastra sedimentos.

¿Qué hacer en este pueblo?

La Carolina ofrece diversas experiencias turísticas que permiten conocer su historia y su belleza natural. Entre las actividades destacadas están los recorridos guiados por la antigua Mina de Oro, la búsqueda de oro en el río, rappel y turismo educativo. Además, es posible adquirir productos regionales elaborados por los habitantes del pueblo.

Uno de los imperdibles es el Museo de la Poesía Juan Crisóstomo Lafinur, que funciona en la casa del reconocido escritor puntano. En este espacio se exhiben más de 1.700 manuscritos de autores locales, hispanohablantes y de otras partes del mundo, además de un centro de interpretación audiovisual.

Para los amantes de la naturaleza y la vida rural, hay emprendimientos que permiten conocer el trabajo en el campo con animales de corral, la reserva de llamas y actividades como el arreo de tropillas. La Carolina es un destino perfecto para desconectarse del ruido urbano y sumergirse en un entorno de paz y tradición.

Este pueblo atrae la atención del mundo desde que en 2023 fue distinguido por la ONU como uno de los mejores del mundo.