El pueblo medieval escondido con 20 habitantes que es una joya para visitar
La Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España, fundada en 2011, se dedica a promover y preservar el patrimonio cultural, natural y rural de las áreas menos industrializadas del país. Esta organización resalta los pueblos más encantadores de España, y en esta ocasión nos lleva a Beget, un pequeño y pintoresco pueblo ubicado en la provincia de Girona, muy cerca de la frontera con Francia.
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Beget, con apenas poco más de 20 habitantes permanentes, ha logrado mantener su esencia medieval gracias a su ubicación remota, alejada de los grandes circuitos turísticos, y al cuidado exquisito de su patrimonio.
Conocido por su impresionante conservación medieval, el pueblo forma parte del municipio de Camprodon en la comarca del Ripollès y se encuentra en la Alta Garrotxa, un Espacio de Interés Natural que abarca zonas prepirenaicas de las comarcas de Garrotxa, Ripollès y Vallespir.
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Uno de los principales atractivos de Beget es la Iglesia de Sant Cristòfol, un templo románico que data del siglo X y XIII, famoso por su campanario de cuatro pisos y 22 metros de altura, así como por la talla del Cristo Majestad, una impresionante escultura de madera del siglo XII. Alrededor de esta iglesia, el pueblo ha crecido conservando su arquitectura tradicional, con calles empedradas que invitan a un viaje al pasado.
Recorrer Beget es sumergirse en su historia a través de sus dos puentes medievales, que cruzan el río Llierca. Estos puentes, junto con el empedrado de sus calles, se integran armoniosamente con el paisaje que lo rodea, creando una estampa que parece salida de un cuento de hadas.
Además de su riqueza arquitectónica, Beget es un destino ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Las antiguas rutas que conectan el pueblo con su entorno permiten a los visitantes disfrutar de vistas espectaculares de los Pirineos y una tranquilidad que contrasta con la vida urbana. Para quienes disfrutan del ciclismo de montaña, Beget también ofrece rutas desafiantes, con la recompensa de una comida tradicional catalana en sus restaurantes, donde los productos locales son los protagonistas.
Con sus paisajes montañosos, su rica historia y su arquitectura bien conservada, Beget es sin duda un tesoro escondido en la provincia de Girona.

