Un mensaje por día, pero nunca te ve: podrías estar viviendo breadcrumbing
Conoces a alguien en Tinder, conectan, y pronto migran a Instagram. Todo parece ir bien porque reacciona a tus historias, comenta tus fotos y te envía mensajes esporádicos para mostrarte algo de su día. Crees que llegó el momento de proponer una cita, pero cuando lo haces, su respuesta es evasiva: "Estoy ocupado", "tengo mil cosas" o "me siento mal". Sin embargo, sigue interactuando contigo, dándote la ilusión de que algo más podría suceder. ¿Te suena? Esto podría ser breadcrumbing.
El breadcrumbing, explicado por Raúl Navarro Olivas, psicólogo y profesor de la Universidad Castilla, es una táctica de manipulación emocional en la que alguien muestra interés intermitente pero constante, sin intención real de comprometerse. “Buscan mantener a la otra persona pendiente con señales inconsistentes que les aseguren atención sin profundizar en una relación”, detalla.
La metáfora es clara: como una máquina tragamonedas, la persona que hace breadcrumbing lanza premios emocionales de forma aleatoria, manteniéndote enganchado. Una reacción aquí, un "buenos días" allá, pero nada sólido.
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Aunque no todos los casos son iguales, Navarro Olivas sugiere que este patrón puede relacionarse con personalidades narcisistas o con personas de apego evitativo. “Les gusta la validación de los demás, pero tienen problemas para conectar emocionalmente. Evitan el compromiso porque les genera ansiedad”, explica.
Curiosamente, el apego ansioso también puede estar presente en quienes practican breadcrumbing. Según el psicólogo, esta conducta podría ser una forma de probar el interés de la otra persona sin arriesgarse demasiado.
Para quienes lo sufren, el breadcrumbing puede ser devastador. Además de atacar la necesidad humana de pertenencia, puede generar indefensión aprendida, un estado en el que la persona se convence de que está destinada al fracaso emocional. Un estudio en el Journal of Environmental Research and Public Health señala que este tipo de manipulación puede causar insatisfacción vital, soledad y desamparo.
La solución, según Navarro Olivas, comienza con una comunicación clara y asertiva. “No se trata de hacer una lista de requisitos, sino de dejar claras las expectativas desde el inicio”. También es fundamental buscar apoyo en el entorno cercano y, si es necesario, en un terapeuta. “Habla con tu círculo, comparte lo que estás viviendo. A veces, el enamoramiento nos impide ver las señales de alerta”, aconseja el psicólogo.