Lo dijo la ciencia: esta es la frecuencia con la que hay que cambiar las sábanas
Los mejores trucos de limpieza para las sábanas. Foto: Shutterstock
Pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo, por lo que mantener nuestra cama limpia es fundamental para garantizar un descanso reparador y prevenir enfermedades. Pero, ¿con qué frecuencia debemos cambiar las sábanas?
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Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge demostró que lavar las sábanas con regularidad puede reducir significativamente el riesgo de contraer gastroenteritis. Además, para las personas alérgicas a los ácaros, se recomienda lavarlas con agua caliente (alrededor de 60°C) y con mayor frecuencia.
¿Por qué es tan importante cambiar las sábanas?
- Acumulación de alérgenos: Las sábanas son un verdadero imán para los ácaros del polvo y otros alérgenos que pueden desencadenar asma, rinitis alérgica y otros problemas respiratorios.
- Proliferación de bacterias: Durante el sueño, sudamos y desprendemos células muertas, creando un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y hongos.
- Mayor riesgo de enfermedades: Estudios científicos vincularon la falta de higiene en la cama con un mayor riesgo de infecciones y enfermedades de la piel.
¿Cada cuánto tiempo debemos cambiar las sábanas?
Según expertos en microbiología, lo ideal es cambiar las sábanas una vez por semana. Sin embargo, esta frecuencia puede variar según factores como la temperatura ambiente, la sudoración y la presencia de mascotas. En verano, por ejemplo, es recomendable lavarlas con mayor frecuencia debido al aumento de la temperatura corporal.
Cómo mantener las sábanas limpias
- Lavar a altas temperaturas: Para eliminar eficazmente los ácaros y las bacterias, se recomienda lavar las sábanas a una temperatura mínima de 60°C.
- Utilizar un buen detergente: elegí un detergente de buena calidad que elimine las manchas y los olores.
- Cambiar también las fundas de las almohadas: Las fundas de las almohadas también acumulan suciedad y ácaros, por lo que deben lavarse con la misma frecuencia que las sábanas.
- Ventilar el dormitorio: Abrir las ventanas a diario para permitir que circule el aire y reducir la humedad.