No todo tiene que ser verde en un jardín: estas son las nuevas plantas en tendencia
La belleza de los tonos ocres y amarillentos en el jardín se revela como un espectáculo vibrante. La confirmación de estos colores surge al cuestionar la imposición del ideal de juventud en las plantas y la necesidad de apreciar los ciclos naturales.
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La diversidad de texturas y colores, desde los oscuros olmos hasta los claros abedules, revela la riqueza visual que puede pasar desapercibida cuando el follaje verde domina el paisaje.
La mirada al suelo también desvela la belleza de gramíneas amarillentas que, aunque puedan parecer deslucidas a primera vista, aportan tonalidades claras. La grama, a pesar de su aparente decadencia, ofrece un césped resistente que requiere menos agua en los periodos secos. Miscantos y calamagrostis, con sus espigas secas, se convierten en poesía visual movida por la brisa.
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Las flores secas de plantas vivaces, como las rudbekias y las hortensias, cuentan la historia de su pasado esplendor. Estos restos no solo son recuerdos visuales, sino también un llamado a la paciencia, recordándonos que la naturaleza sigue su curso y que, resurgirán con nueva vida. En muchos lugares del mundo estos tipos de jardines ya son tendencia, ya que potencian la belleza de estas plantas, destacando los colores y arquitecturas de sus restos secos.
Se proclama que "el marrón es el nuevo verde" en la jardinería contemporánea. Existe la riqueza en los tonos ocres y amarillentos, reconociéndose como parte integral del discurso de vida del jardín.

