Máxima de los Países Bajos sorprendió con una lujosa tiara de más de cien años en un evento
Máxima de los Países Bajos y el rey Guillermo Alejandro I viajaron hacia Bélgica y se encontraron con los reyes Felipe y Matilde. Ambas reinas lucieron increíbles tiara s y la neerlandesa se destacó con una joya invaluable que acumula siglos de historia.
Todo sobre la visita a Bélgica de Máxima de los Países Bajos y el rey Guillermo Alejandro I
Tras lo que fue la cena que brindaron para el Cuerpo Diplomático en el Palacio Real de Ámsterdam el pasado miércoles 14 de junio, Máxima de los Países Bajos y Guillermo Alejandro I volvieron a vestirse de gala para una importante visita de Estado que hicieron a Bélgica.
El monarca neerlandés destacó el vínculo histórico que hay entre ambas naciones y también remarcó sus deseos de seguir conociendo la región en toda su dimensión. Al finalizar el primer día de la visita, tanto él como su esposa fueron agasajados en el Castillo de Laken con un imponente banquete.
Felipe y Matilde de Bélgica estuvieron a cargo del mismo y, al igual que sus pares invitados, lucieron sus atuendos de gala. Máxima, por ejemplo, sorprendió con un delicado vestido de Jan Taminiau en tono rosa y con detalles de tul en la falda.
Sin embargo, lo más llamativo en los looks de las reinas estuvo en las tiaras que ambas eligieron para la ocasión.
Máxima de los Países Bajos vuelve a lucir una de las tiaras más famosas de la realeza mundial
A falta de una, Matilde de Bélgica optó por lucir dos tiaras en la cena de Estado que tuvo lugar en Kaken. Sobre su peinado exhibió la de las Nueve Provincias, que tiene una historia de casi 100 años, y acompañó esta con la tiara Wolfers que usó a modo de collar.
A la reina Máxima de los Países Bajos, por su parte, le alcanzó con solo una tiara para dar la noticia. La royal nacida en la Argentina apeló a la Stuart (también conocida como Estuarto), la cual es una de las piezas de joyería más destacadas de toda la realeza mundial.
En gran parte esto se debe al imponente diamante de casi 40 kilates que lleva en su centro. El mismo data de 1690 y fue un obsequio que el rey Guillermo III le hizo a su esposa, María Estuardo.
Durante unos dos siglos, el diamante permaneció sin modificaciones. En 1897 se lo incrustó en la tiara y la primera en usarla fue la reina Guillermina, es decir, la bisabuela de Guillermo Alejandro I.
Esta pieza estuvo casi medio siglo guardada en los arcones reales de los Países Bajos. En 1972 se la había visto a través de la reina Juliana y recién en 2018 volvió a aparecer de manera pública, esta vez sobre la cabeza de Máxima, la encargada de volver a mostrarlo al mundo.

