Presenta:

Vino y chocolate: una decisión arriesgada

En tiempos de Pascuas, muchas veces combinamos el vino con la presencia de distintos chocolates. Puede estar bueno, pero a veces puede fallar. En la nota, algunos consejos.
1392481.jpg

En estos días de Pascuas, es muy común que se produzca esta combinación que puede resultar ideal, tanto para amantes del chocolate como de los grandes vinos

Como primera medida, podemos decir que se trata de una combinación polémica. De hecho, resulta difícil si maridamos sin prestar atención cualquier vino, con cualquier tipo de chocolate. Me refiero a que hay que estar atentos fundamentalmente a la cantidad de azúcar presente en el chocolate y también (en menor medida) en el vino.

A grandes rasgos podríamos establecer que los chocolates más amargos son los que mejor se van a adaptar a los vinos tintos más tánicos, los más cargados e incluso que hayan pasado por crianza en madera. Por el contrario, si estamos ante la presencia de un chocolate más dulce, allí tendremos que buscar un vino de estas mismas características: un oporto, o cosecha tardía, por ejemplo. 

Un dato a tener en cuenta cuando degustamos chocolates es que se trata de un proceso simple. En primer momento hay que olerlo, luego llevarlo a la boca y, sin morder, dejar que derrita, percibiendo sus gustos y aromas, además de analizar sus texturas. Y en el maridaje, podemos beber un trago de Oporto, por ejemplo. Allí las sensaciones cambiaran. 

Si bien a la hora de acompañar chocolates podemos pensar en el vino, pueden aparecer otras bebidas que se acomodan muy bien a ese maridaje especial. Los Whiskys escoceses o rones añejos aparecen como grandes candidatos para este tipo de preparaciones. Incluso algunos, con tiempos más cálidos, se animan a probar con espumantes. Allí hay un mundo aparte, que debe requerir atención.