Camilla Parker Bowles se sinceró terriblemente y dejó uno de sus hobbies favoritos
La esposa de Carlos III, Camilla Parker Bowles, cumplirá 76 años en el mes de julio y dice ya no sentirse segura sobre la silla de montar, aunque no renuncia a su afición por los caballos. Según ella, ya está mayor para seguir adelante con este tipo de hobby; aunque sea la copropietaria de los caballos de la difunta reina Isabel II y mantenga la tradición familiar.
Camilla Parker Bowles abandona su amado hobby
La reina consorte, Camilla Parker Bowles, ha decidido "colgar" los estribos. Apasionada amazona, la esposa del rey Carlos III considera que ya no tiene edad para montar a caballo y desde hace algún tiempo prefiere dedicarse a pasatiempos más tranquilos.
Ella misma se ha encargado de revelar esta decisión hace unos días al visitar un colegio durante su primer viaje de Estado como reina consorte a Alemania. Hablando de hobbies con unos jóvenes estudiantes de un instituto de Hamburgo, Camilla se permitió la confidencia, de la que pronto se hicieron eco todos los tabloides británicos.
"Lamentablemente, ya no monto a caballo. Creo que soy demasiado mayor, pero tengo caballos de carreras. Anoche vi nacer a uno de los potros, fue muy emotivo", estas fueron las palabras de la reina consorte, quien presenció el nacimiento a distancia desde la pantalla de su móvil.
Los caballos: una pasión compartida con la difunta reina Isabel II
No hay duda de que los caballos no desaparecerán de la vida de Camilla Parker Bowles. La monarca siempre los ha apreciado, al igual que muchos de los otros miembros de la familia británica (menos Kate Middleton, que es alérgica).
La reina consorte ha sabido compartir este hobby con su antigua suegra, la difunta reina Isabel II, quien montó a caballo hasta sus últimos años de vida; aunque con el paso del tiempo los paseos se volvieron cada vez más tranquilos.
Por otro lado, Camilla ahora es copropietaria, junto al rey Carlos III, de muchos de los caballos de la reina Isabel II. El rey del Reino Unido no dividió la herencia de su madre con sus hermanos por motivos fiscales (según la ley de 1993, si todos los bienes de un soberano pasan a la persona que hereda el trono, no hay que pagar impuestos de sucesión.
Todo un ahorro teniendo en cuenta que la herencia de Isabel se estima en unos 650 millones de libras y que en el Reino Unido se paga el 40% sobre herencias superiores a los 325.000), por lo que las caballerizas y los caballos han pasado directamente a la nueva pareja real.

