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Qué genera la música electrónica en el cuerpo y el cerebro y por qué gana cada vez más adeptos

La música electrónica es tendencia. Para muchos no es solo escuchar este género e ir a fiestas, sino que es un estilo de vida. MDZ consultó a una profesional sobre el impacto de este genero musical en el cerebro de las personas.

Mendoza vivió la edición de febrero 2023 de Soundtuary, la fiesta que propone vivir una experiencia sensorial única y trascendente, una conexión con la música y el entorno natural. Un evento pocas veces visto antes en la provincia, que marcó un antes y un después en este tipo de espectáculos de música electrónica y que crece a grandes pasos.

Si bien este género musical tiene sus inicios en la década del 60', con la aparición en escena de los primeros amplificadores y sintetizadores, a lo largo de los años ha ido evolucionando y hoy es una tendencia que cautiva masas y que puede considerarse un estilo de vida. 

La música electrónica cada vez se afianza más en el mundo.  Soundtuary en Lomas del Malbec. Foto: gentileza Nacho Gaffuri

Pero, por qué la música electrónica capta cada vez más adeptos, qué genera este tipo de género en aquel que la escucha y baila. MDZ consultó a diferentes personas que disfrutan de escuchar, bailar y asistir a eventos de este género musical y estas fueron las respuestas:

  • “La música electrónica permite una conexión con uno mismo. Es un momento de libertad, en la cual uno baila en su mundo sin importar el resto. Pero a su vez entendiendo que todos alrededor estamos experimentando lo mismo y vibrando esa energía”, comparte Leandro, uno de los asistentes a la Soundtuary.
  • “La música electrónica me conecta con mis sentimientos, me energiza, me permite experimentar otro tipo de estímulos. Uno está más atento a lo que pasa en su cuerpo, y no en el afuera. Es por eso, que no nadie molesta a nadie y todos podemos bailar tranquilos y disfrutar del lugar”, asegura Guillermina quien suele asistir a este tipo de eventos con todas sus amigas.
  • “Hay mucha libertad a la hora de la vestimenta, de la forma de bailar. Es un lugar en el que no hay juicios, sino que cada uno puede bailar como quiere, cada uno puede sentir como siente”, admite Franco y añade: “Uno también aprende a bailar otro tipo de ritmo, un ritmo más vertical el cual hace que la música y el cuerpo vayan en sintonía”.
La música electrónica permite experimentar el baile en libertad. Foto: gentileza Nacho Gaffuri.

Para responder a estos interrogantes desde el punto de vista profesional, MDZ consultó a María Leticia Alberti, musicoterapeuta con una basta experiencia en la neurorehabilitación y en el impacto de la música en las personas.

La música estimula la actividad de diversas áreas cerebrales, las que son responsables de la memoria, el movimiento y el estado de ánimo. Según un gran número de investigaciones, “nada activa el cerebro como la música”.

Cuando la música llega a los oídos, las ondas sonoras se convierten en impulsos nerviosos que viajan a las distintas áreas del cerebro, incluso aquellas que liberan dopamina, un neurotransmisor que permite la regulación del placer.

El cerebro crea impulsos eléctricos que viajan a través de las neuronas. Estos impulsos son las ondas cerebrales, las cuales se activan según las percepciones. Las ondas Beta (estimulante en los estados de ánimos y conciencia), Alfa y Theta (responsable de la memoria y de los recuerdos) se mantienen a niveles óptimos, por lo que permiten obtener un estado de estimulación y concentración.

 “La música, por supuesto, tiene efectos sobre el cuerpo humano y sobre nuestro cerebro. Impacta muchísimo en la forma en que nos sentimos cuando escuchamos una música que nos gusta y también lo es cuando escuchamos algo que no nos gusta. Normalmente lo que sucede es que al escuchar música que agrada, el cuerpo libera dopamina; por ese motivo, nos sentimos felices, de mejor humor, nos predisponemos mejor”, explica a MDZ María Leticia Alberti, quien se formó en Musicoterapia en Argentina y Estados Unidos.

¿Qué genera la música electrónica?

“La música electrónica hace que nuestro cerebro tenga una energía constante, lo que hace el ritmo de este género tan vigoroso es que se pongan enseguida en funcionamiento ambos hemisferios del cerebro y entonces nos predispone a que estemos más activos, más enérgicos, más atentos a captar sensaciones que son más fuertes, que estas tengan un impacto mayor”, describe Alberti, quien también es co-fundadora de la Red Iberoamericana de Musicoterapia y Neurociencias, Neuromúsica. 

La profesional al analizar este género, recuerda que la música electrónica, generalmente, tiene un patrón muy regular, tiene mucho ritmo y una repetición contínua. Es por eso que “nuestro cerebro al escuchar los primeros segundos y ver que la música sigue siendo de la misma manera, se relaja y hace que el cuerpo empiece a experimentar directamente, diferente a que si escuchamos piezas musicales de mucha variabilidad”.

Esto lleva a que “sintamos esa necesidad de movernos con la música electrónica; muy  distinto por supuesto a la sensación de movimiento que uno experimenta cuando por ejemplo baila un vals o cuando baila una canción infantil o cuando escucha folclore”, aclara.

Este tipo de música se vincula en especial con los adolescentes o la gente que tiene mucha energía, porque tiene que resultar agradable para el cerebro (ondas theta, beta y alfa); sino puede causar irritabilidad.

Entonces, ya sabés, si al escuchar música electrónica no podés evitar moverte siguiendo el ritmo, hasta que llega el momento en el cual te encontrás relajado bailando y dejándote llevar por las sensaciones que experimenta tu cuerpo, es por la fuerte energía y vigorosidad que se siente con este género músical y que lo distingue del resto.