Un llamativo hotel a la medida de los fanáticos de lo vintage

Un llamativo hotel a la medida de los fanáticos de lo vintage

En el centro de Mendoza existe un hotel con aroma a los ochenta. Es el emblemático Cervantes, tres estrellas bien ganadas y chapadas a la antigua.

MDZ Trip

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Amigorena 65, entre Av. San Martín y Primitivo de la Reta. Pleno centro de Mendoza, cerquita del Kilómetro Cero, como los mendocinos suelen nombrar a ese lugar que es el epicentro de su vida pública, por así decirlo. En esa dirección se erige un hotel con un estilo vintage tan particular como emblemático, el Hotel Cervantes.

En pleno 2022, las costumbres y la fisonomía del hotel parece inmune al paso del tiempo. Y eso no tiene que ver con una impecable fachada o la prolijidad en su interior, tiene que ver con los rituales de "alojamiento" tan característico de décadas pasadas. 

hotel cervantes
El Hotel Cervantes se encuentra en pleno microcentro mendocino

Apenas uno realiza el check-in, le entregan un par de llaves con un llavero casi tan grande que no entra en el bolsillo. Lejos de cualquier tarjeta o llave magnética, la experiencia ochentosa (¡setentosa y sesentosa también!) recién empieza. Camino a la habitación, uno puede optar por las escaleras (son 4 pisos) o por el ascensor. Ambas alternativas muestran diseños característicos de hoteles con cierta antigüedad. Funcionalidad del siglo pasado. 

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Al salir del hotel uno debe dejar las llaves en la recepción

Para quienes están acostumbrados a la tarjeta magnética, entrar a la habitación con la llave y prender las luces sin insertar tarjeta en ningún lugar es algo peculiar. Claro que hay cientos de hoteles de estas características; pero lo curioso es la relevancia del Cervantes, su impronta, su ubicación, su prestigio y su imagen congelada en el tiempo en algunos usos y costumbres. Y ni hablar de que se encuentra en una de las capitales del turismo Latinomericano y mundial. 

Es difícil describir lo que se vive a cada paso en el hotel. Desde las cortinas de la habitación, hasta las alfombras de la escalera. Desde el servicio de limpieza, hasta dejar la llave cuando uno sale del edificio. La suma de las partes suma esa experiencia única.

Indagando en cómo el Hotel Cervantes se define, uno encuentra que sus lemas de cabecera son: "Hotel clásico" y "Más que un hotel, su casa". Sus dueños afirman que estos lemas "representan simplemente nuestro espíritu y los objetivos que tenemos" porque esta "empresa tradicional sigue los mismos lineamientos en su tercera generación". Quizás aquí se encuentra la esencia del Cervantes.

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El hotel cuenta con un restaurant en su planta baja

Para algunos un lugar prolijo estancado en el tiempo. Para otros, una experiencia excéntrica que remonta a lo mejor de los 80. Hay quienes lo ven como un excelente lugar para ir a comer. Para algunos otros, un hotel más en el centro de Mendoza. Hasta el mismo mendocino ironiza: "¿No hay muchos hoteles ochentosos en el centro?". Puede ser, pero seguro que este conserva una esencia particular y un orgullo de esa hotelería de décadas pasadas. 

Dentro del hotel funciona un restaurante donde se come bien, muy bien. Sancho. En medio del centro mendocino, aquí se respira la tranquilidad de la montaña; aún si hay muchas mesas ocupadas. Los platos son variados y abundantes, la bebida, como no podía ser de otra manera en Mendoza, debe ser vino.

En una economía que varía mes a mes, o semana a semana, es difícil mantener el costo del plato actualizado. El 13 de julio un lomo a la pimienta con papas noisette acompañado de una copa de malbec Las Perdices cuesta 3.100 pesos argentinos. Sancho tampoco es ajeno a este contexto retro, en la época de los códigos QR y menúes digitales, aquí se trabaja con cartas o menúes de "los de antes"; y cuando hay muchos comensales hay que esperar que haya alguno disponible para mirar los platos.

En cuanto a las habitaciones, su precio es accesible comparado, por supuesto, a hoteles de 4 o 5 estrellas. Las tarifas, actualizadas en julio 2022, van desde los 9.000 pesos argentinos en habitaciones estándar singles hasta los $23.000 en habitaciones especiales triples.

El Cervantes se presenta así como una opción turística vintage para familias, parejas y, hasta inclusive, para estar solo con el alma. Para quienes van por motivos de negocios, es un lugar confortable aunque con un wi-fi que por ciertos momentos se mimetiza con esta onda retro ofreciendo una velocidad de conexión no apta para ansiosos y que puede colapsar si hay mucha gente hospedada. Aún así, se puede trabajar con cierta tranquilidad.  

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