Gustavo Santaolalla en Argentina: "No me interesa hacer un vino de celebrity ni los enólogos rockstars"

Gustavo Santaolalla en Argentina: "No me interesa hacer un vino de celebrity ni los enólogos rockstars"

Gustavo Santaolalla hace años que elabora vinos en Mendoza. El ganador de dos Óscar y 17 Grammy estuvo prácticamente de incógnito en la provincia y habló con MDZ de cómo sigue su proyecto en el mundo.

Federico Lancia

Federico Lancia

Si bien desde hace años vive en Los Ángeles, en Estados Unidos, Gustavo Santaolalla pasa sus días viajando por el mundo, realizado giras internacionales mostrando su música y con la gran impronta del proyecto Argentino - Uruguayo, Bajo Fondo. Hay que decirlo: es músico que siempre ha estado vinculado a lo más refinado de la música global. 

Hoy Santaolalla es el responsable de la banda sonora de la última producción de HBO: la adaptación del videogame bestseller The Last of Us, que será estrenada en enero próximo. 

Pero a Mendoza lo trajo otra pasión, que lo tiene preso desde el año 2005 y que nunca abandonó: los vinos que elabora en esta provincia. Hoy sigue elevando la apuesta y decide seguir evolucionando con el portfolio total de su producción. 

El músico sigue apostando a los vinos argentinos. Foto: Federico Lancia.

Bodega Cielo y Tierra comenzó en 2005, cuando Gustavo Santaolalla, junto a su esposa Alejandra Palacios, compraron una finca ubicada en Lunlunta, Mendoza. La bautizaron "La Luna", en honor a su hija.

De esta zona privilegiada para el cultivo de la vid, especialmente de la cepa Malbec, surgen las uvas para la elaboración de los vinos. La Finca tiene un total de 20 hectáreas, de las cuales 10 están plantadas con viñedos de Malbec, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot. Los viñedos más antiguos tienen 40 años y los más nuevos fueron implantados hace 15. 

“Cada uno de los proyectos creativos que realicé en mi vida se ha inspirado en tres conceptos: la identidad, la visión y la búsqueda de la excelencia. Esta trilogía está plasmada con pasión en nuestros vinos”, relata el músico en una charla con MDZ.

- Gracias por recibirnos Gustavo. Contamos... ¿En qué etapa de desarrollo venís con los vinos?

Hoy el proyecto de vinos está marchando genial. Y de hecho puedo decirte que cada año estamos vendiendo más vino y sacando nuevos productos. Siempre la intención fue hacer vinos de alta gama y vinos finos. Yo aporto determinadas ideas con mi inexperiencia, porque no me considero un experto en nada. Si debo decir que me guío mucho por mi intuición. Así como no sé ni leer ni escribir música, también hago vinos.  

- ¿Mendoza siempre ha estado en tu radar?

Hice mi viaje de fin de curso a Mendoza. Estudié en una escuela alemana en Buenos Aires y cuando terminé, nos vinimos a esta provincia. Me acuerdo de que todavía en ese momento estaba la zona de los boliches de Chacras de Coria. Increíble la música que pasaban de novedosa. Ahí me encantó Mendoza. Luego vine a tocar con Arco Iris, e hicimos una zapada en un viñedo... estábamos tocando en esas galerías típicas de los patios mendocinos, y siempre me quedó ese recuerdo de la viña y la música. Además te digo que cuando me mudé a California, lo primero que pensé fue: "¡Qué parecido este lugar a Mendoza! Tiene muchas similitudes. 

La intuición lo ha guiado en la elaboración de sus vinos. Foto: Federico Lancia.

- Siempre tuviste claro lo que querías... 

Tenía ciertas ideas sobre lo quería de un vino y por suerte las fuimos cumpliendo. Soy un fanático de la comida y por supuesto de los vinos. Me acuerdo que había cerrado una acuerdo con Universal y nos miramos con mi esposa y nos preguntamos ¿Qué hacemos? Y compramos esta finca, sin saber todo lo que implica entrar en el mundo del vino.  Estuvimos cinco años, desde 2005, sin sacar nada. Eso siempre lo cuento porque es muy linda la historia, porque siempre trabajamos con bastante previsión para lograr lo que queremos. Y yo tenía claro que quería hacer Malbec porque es nuestra bandera. Además siempre tuve el tema de la identidad presente en todo lo que hago. Lo que realmente me interesaba era la manera de explorar distintos niveles de Malbec en mi proyecto, desde uno más accesible hasta la alta gama.

- Lulunta es muy especial, sobre todo hoy que se habla de biodiversidad e influencia energética...

Totalmente. Eran los baños de los Huarpes en Lulunta. Te cuento algo: en la realización de guitarras, en las tapas hechas de maderas de árboles específicos que se dan en Italia, estos se talan según los ciclos de la luna, porque la savia del árbol baja. Todo este tema de la influencia de la naturaleza en las cosas me apasiona. Ya desde el nombre de la bodega, que es "Cielo y Tierra", venimos trabajando con esta energía especial de la naturaleza en la finca. 

Gustavo junto a su manager, equipo y amigos músicos.

- ¿Cómo definís tus vinos?

Una cosa importante es que nunca dejamos de hacer ninguno de nuestros vinos. Nunca los discontinuamos. De hecho, hemos agregado más vinos al portfolio. El "Celador" (su línea de entrada) es el que tiene menos tiempo en barrica. Es más sencillo de tomar, más friendly. "Don Juan Nahuel" es un vino más complejo, y el "Don Juan Manuel Reserva" tiene casi dos años de paso por barrica. Apenas salimos con los tres vinos nos ganamos tres medallas. ¡Ojo que en ese mundo no tengo conexiones ni nada! Además te confieso algo: nunca me interesó ser una celebrity, y menos del mundo del vino.

- ¿Es cierto que crees que los vinos nos son iguales, por más que sean la misma etiqueta?

Totalmente. Un vino que te parece genial en un momento, en otra ocasión no te parece tanto. Con una canción también te pasa. Son cuestiones que se completan con el oyente. Vos podes estar trabajando en una canción una semana en el estudio, y de pronto invitás a un amigo y se la haces escuchar. Y vos mismo empezás a escuchar otras cosas, porque estás en esa experiencia con otra persona. Y con el vino pasa igual. Cuánto más gente comparte algo, más cosas interesantes empiezan a pasar. 

El vino y el músico. Foto que Santaolalla subió a sus historias de Instagram.

¿Y qué vinos te gusta tomar?

En general tomo poco. Tomo nuestros vinos, pero también los vinos españoles, franceses e italianos. En cuanto a nuestro proyecto siempre hubo ciertas cosas claras: queríamos que los vinos tuvieran la sofisticación de los vinos europeos, pero obviamente que se sepa y se note que son vinos del nuevo mundo. Hay toda una tradición también de vinos del Nuevo Mundo.

Nosotros siempre buscamos una cierta acidez en los vinos que se encuentra más en los vinos europeos. Entonces la idea fue siempre lograr un producto que fuera una combinación del Nuevo Mundo y el Viejo Mundo: eso que se llevó un tiempo. Si puedo decirte que una de las cosas que siempre nos han marcado en Estados Unidos la gente que entiende de vinos, es que se valora la buena acidez.

Hoy cada vez hay más celebridades unidas al vino...

Yo nunca estuve en el mainstream. Incluso los Óscar que gané, me los gané con películas que no son las típicas de Hollywood. Trasladado al mundo del vino; nuestro enólogo tampoco va por ese camino de rockstar. Porque para rockstar están los rockstars, y nosotros no estamos ahí. No me interesa hacer un vino de celebrity.

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