El Camino a Santiago, en primera persona
Contrariamente a lo que la mayoría cree, el camino no es una ruta que transitó el Apóstol Santiago el Mayor, hermano del apóstol Juan el Evangelista, sino que es uno, o más bien varios, caminos de peregrinaje a la ciudad de Compostela (Galicia-España), donde según la tradición descansan los restos del apóstol. Por eso debería llamarse a mi entender: El Camino “a” Santiago y no “de” Santiago.
¿De dónde surge esa devoción por peregrinar a la tumba de Santiago? Hasta la edad media el destino de peregrinaje de la cristiandad era Tierra Santa. Cuando se desatan las cruzadas esas rutas se complicaron, entonces cobra mayor importancia la
alternativa de la tumba del apóstol que ya existía como camino. Varias son las rutas para peregrinar a Compostela. El camino tradicional es el francés que nace en Saint Jean Pied de Port al pie de los Pirineos, y tiene una extensión de casi 900 km.
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La última etapa de ese camino es el trayecto Sarria-Santiago, aproximadamente 120 km, algo más del mínimo a recorrer para poder obtener La Compostela (certificado del peregrino). El camino no es una peregrinación tradicional donde una multitud camina en un clima de asamblea en oración. El camino es una experiencia “personal” de introspección, de búsqueda interior de uno mismo y de relación con Dios a través de los paisajes y sonidos de la naturaleza. Cristo era un peregrino, que no escribió nada sino que iba de un lugar a otro llevando su palabra.
Tuve el privilegio de hacerlo gracias a la generosidad de dos viejos amigos con los que recorrimos otros caminos de la vida. El camino es una metáfora de la vida, que no consiste tanto en llegar sino en ir. Incluso las metas que uno logra en cada etapa, que son disparadoras, estimulantes, orientativas, terminan siendo efímeras porque lo que hoy es punto de llegada, mañana mismo será punto de partida. El camino me enseñó la certeza de lo incierto, donde al final no llueve cuando decían que iba a llover, y no hace frio donde debía hacerlo. Y entonces lo que creíamos controlar está fuera de cause y hay que adaptarse a lo que se presenta.
Y al igual que la vida el camino ofrece bifurcaciones, cuestas, bajadas, llanos, en donde lo único que no cambia es el caminar. Por sobre todo aprendí que sólo se llega adelante si se aprende a mirar a los costados.
Buen Camino !!
* Gonzalo Klappenbach Director de sopla.tv